
Tres menores son retenidos con armas y drogas en fiesta clandestina en Quito
Quito enfrenta señales de alerta por captación de adolescentes.
Tres adolescentes fueron aislados por la Policía Nacional tras un operativo ejecutado en el sur de Quito, en el que se investiga su presunta participación en el porte de un arma de fuego y la tenencia de sustancias sujetas a fiscalización.
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Operativo policial en Quito detecta adolescentes vinculados a delitos
La intervención se desarrolló en el sector de La Magdalena, dentro de un inmueble que operaba como sala de eventos y que, al momento del procedimiento, albergaba a cerca de 200 personas.
Según informó el teniente coronel Edison Hernández, jefe subrogante del Distrito Eloy Alfaro, el control formó parte de un operativo interinstitucional enfocado en reforzar la seguridad ciudadana y el orden público en zonas consideradas de riesgo.
Durante el registro corporal a los asistentes, los uniformados encontraron en poder de un adolescente de 15 años varias sustancias cuya composición será determinada mediante pericias, así como un arma de fuego tipo revólver de fabricación artesanal. El menor estaba acompañado por otros dos adolescentes, de 16 y 14 años, quienes también fueron aislados en el marco del procedimiento.
De acuerdo con el reporte policial, los tres habrían manifestado su presunta vinculación con un grupo de delincuencia organizada, una afirmación que será verificada en el proceso investigativo.
Tras su aprehensión, los adolescentes fueron puestos a órdenes de las autoridades competentes, mientras continúan las diligencias para esclarecer responsabilidades y determinar el origen del arma y las sustancias incautadas.
Estudio revela patrones de captación juvenil en ciudades ecuatorianas
El caso se inscribe en una problemática más amplia que preocupa a autoridades y organizaciones sociales: la creciente captación de menores de edad por redes delictivas. Desde la Fundación Panamericana para el Desarrollo, su gerente senior del programa Comunidades Seguras, María José Escobar, ha advertido sobre patrones de reclutamiento que evidencian la vulnerabilidad de niños, niñas y adolescentes.
Escobar explicó que, a partir de un estudio realizado entre 2024 y 2025 en nueve ciudades de la costa ecuatoriana con altos índices de violencia, se identificaron dinámicas recurrentes.
Entre los hallazgos, uno de cada diez adolescentes reportó tener familiares o conocidos vinculados a grupos delictivos; el 33% señaló haber recibido invitaciones de amigos para integrarse a estas estructuras, mientras que cerca del 27% afirmó haber sido contactado a través de redes sociales.
El informe también revela factores de riesgo asociados al entorno social y educativo. Dos de cada diez jóvenes manifestaron insatisfacción con su entorno escolar y familiar, lo que, según especialistas, puede incrementar su exposición a procesos de captación. Estas prácticas incluyen mecanismos como la coerción, la persuasión, la manipulación, las amenazas e incluso el uso de la fuerza.
Aunque el estudio se centró en ciudades costeras, Escobar subrayó que estas dinámicas no son ajenas a Quito. La capital, dijo, comienza a evidenciar señales similares, pese a la ausencia de investigaciones específicas que dimensionen el fenómeno a nivel local.