
Reabren el caso David Romo al detectar procesos investigativos pendientes
La Fiscalía de Pichincha ordena nuevas diligencias para esclarecer la desaparición de David Romo en Quito
La incertidumbre que rodea la desaparición de David Romo Córdova tomó un nuevo impulso este 30 de marzo de 2026. La Fiscalía Provincial de Pichincha resolvió revocar la solicitud de archivo del caso, disponiendo que las investigaciones continúen en la Unidad Judicial Penal de Carcelén, en el norte de la capital. La resolución, firmada por la fiscal provincial Mayra Soria, deja sin efecto el intento de cerrar el expediente al considerar que aún existen cabos sueltos fundamentales para esclarecer los hechos.
Objetividad y nuevas diligencias
El dictamen se fundamenta en la necesidad de agotar todas las actuaciones necesarias para determinar responsabilidades penales. Bajo criterios de celeridad y tutela judicial efectiva, la Fiscalía ordenó remitir el proceso a la Dirección de Derechos Humanos y Participación Ciudadana. El objetivo es designar a un nuevo equipo fiscal que asuma la causa con una mirada fresca y objetiva, garantizando así el derecho a la reparación integral de las víctimas en un proceso que ha lidiado con años de dilaciones.
El aval de la Unidad Judicial
Tras la resolución administrativa de la Fiscalía, el juez de la Unidad Judicial Penal de Carcelén avocó conocimiento de la causa de forma inmediata. Con esta decisión, el proceso se mantiene formalmente en fase de investigación, notificando a todas las partes por vía electrónica. Este paso legal impide que el caso caiga en el olvido y permite la ejecución de nuevas diligencias que podrían arrojar luz sobre lo ocurrido hace más de una década.
David Romo y una crónica de una noche sin retorno
La tragedia comenzó el 16 de mayo de 2013. Aquel día, David asistió a sus clases en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central. Al terminar la jornada, se quedó con sus compañeros en el campus y, entrada la noche, abordó un bus de la Cooperativa Transhemisféricos. La última vez que su madre, Alexandra Córdova, escuchó su voz fue a las 22:22. En esa llamada, un David cauteloso le susurró que debía hablar bajo porque temía que lo bajaran de la unidad. El bus llegó a su última parada en Rumicucho cerca de la medianoche, pero David nunca descendió.
Entre teorías y contradicciones
El camino hacia la justicia ha sido un laberinto de hipótesis fallidas. Inicialmente, las autoridades trataron el hecho como un robo común, sentenciando al controlador del bus por asociación ilícita. Sin embargo, la narrativa dio un giro macabro hacia una supuesta clínica de rehabilitación en Pisulí, donde se alegó que el joven fue asesinado e incinerado. Esta versión fue enérgicamente rechazada por su madre, quien denunció el relato como una estrategia estatal para sepultar el expediente sin evidencias biológicas reales.
La sombra de la desaparición forzada
Ante la falta de respuestas claras, la familia impulsó en 2018 una denuncia por desaparición forzada, señalando la presunta participación de agentes del Estado y el encubrimiento de altos mandos de la época. La denuncia actual apunta a exministros y miembros de la Policía Nacional que habrían estado presentes o involucrados en las irregularidades de la noche de la desaparición. Con la reapertura del caso, la lucha de Alexandra Córdova vuelve al primer plano judicial, buscando finalmente romper el silencio que envuelve el paradero de su hijo.
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