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Diario Expreso Ecuador

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Junior Córdova: Las Casas, barrio gastronómico de Quito que busca crecer sin perder la vecindad

Los dueños de restaurantes son parte de un colectivo que le ha dado una nueva vida al sector, empezando por la percepción de seguridad

Soledad, la esposa de Junior Córdova, hizo que llegue a Las Casas, donde no solo es dueño de un local. Como residente busca que se respete al barrio.

Soledad, la esposa de Junior Córdova, hizo que llegue a Las Casas, donde no solo es dueño de un local. Como residente busca que se respete al barrio.MATTHEW HERRERA/ EXPRESO

Rosero Mariela
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Lo que debes saber:

  • Las Casas Quito crece como ruta gastronómica; desde 2012, Junior Córdova impulsa locales y atrae comensales de toda la ciudad.
  • Vecinos y dueños residentes sostienen equilibrio en el barrio; evitan discotecas y priorizan convivencia y seguridad comunitaria.
  • Córdova alerta riesgo de expansión sin control; teme repetir caso La Mariscal por uso de suelo y presión inmobiliaria.

Nació en Baños, en Tungurahua, pero desde hace 14 años Junior Córdova se instaló en Las Casas, en el centro-norte de Quito, y sin proponérselo terminó por iniciar con el primero de varios locales que le inyectaron nueva vida. 

El sector conserva un ritmo de barrio: algunos de los vecinos que se saludan crecieron juntos (fueron niños, luego jóvenes y hoy son abuelos). Se los ve caminando lento, apoyados en el brazo de enfermeras o hijos.

A ese latido, que solo proporcionan los residentes a un barrio, a diario se suman rostros que lo mantienen en movimiento y en la mira de quienes incluso llegan de los valles. Las Casas se ha ido convirtiendo en una parada obligada para quienes buscan una ruta gastronómica distinta, alejada de la oferta de los centros comerciales.

Lo especial y probablemente lo que ha permitido que todavía no lleguen locales estruendosos con combos de cerveza, ruido y más problemas, es que buena parte de los propietarios también son residentes.

Así llegó la gastronomía a Las Casas

Uno de ellos es Junior Córdova. No cierra Shibumi para marcharse a descansar a otra zona, sino que reside en la misma casa donde funciona su restaurante especializado en sushi. 

Tal vez por eso, y por la lógica comunitaria que aún persiste, Las Casas mantiene una suerte de equilibrio, una atmósfera que parece preservada. No es un punto donde lleguen miles, hay árboles, lugares para parquear, aire de comunidad.

Córdova, convertido en una de las voces más activas del colectivo que dinamiza la zona, no oculta su preocupación. Ese encanto podría diluirse si no se controla el uso de suelo y la expansión comercial se desborda. Eso pasó en La Mariscal, donde un lugar bohemio, pensado como zona rosa, se salió de control, por lo que gran parte de vecinos se mudaron.

La Mariscal fue un barrio súper bonito. En mi juventud lo disfruté, pero se dio una degradación después del año 2000. No hubo coordinación, simplemente se permitió que todos los que quieran vayan”, reflexiona.

El temor de que todo se salga de control

El hecho de ser vistos como una zona gastronómica en Quito es un imán. Incluso los vecinos cuentan que hace unos meses, el Municipio llegó para ubicar un espacio de zona azul. Pero el barrio y los locales los detuvieron, les hicieron ver que las aceras estaban destruidas, así que tuvieron que repararlas.

  • El barrio, ubicado en un punto estratégico entre el centro y el norte de Quito, atrae a comensales que incluso cruzan el tráfico desde Cumbayá. 
  • La oferta suma entre 40 y 50 locales, de los cuales al menos 15 destacan por propuestas más cuidadas. En ciertas horas del día y los fines de semana, en la calle Ruiz de Castilla conviven autos de alta gama con los vehículos de algunos vecinos que estacionan a cuadras de sus casas con la tranquilidad de saberse en un entorno seguro, al estar frente a uno de los locales.

El ritmo de vecindad en el barrio

Esa percepción de seguridad se sostiene en gestos cotidianos: un guardia que acompaña a una vecina hasta su casa por la noche, al notar que acaba de salir del gimnasio, mientras otro cubre su puesto. 

O las bancas de madera junto a algunos locales, donde adultos mayores descansan unos minutos acompañados por sus cuidadoras. Escenas que dan la idea de comunidad, de calma, de un buen lugar para ir a comer algo rico.

Córdova llegó al sitio tras casarse con Soledad, residente del lugar. Creció entre bares y restaurantes en Baños, emigró a Dinamarca y allí un chef japonés le enseñó a preparar sushi. De ese recorrido nació Shibumi, un nombre que alude a la belleza de lo simple, sin artificios, explica.

En Las Casas no hay discotecas ni cervecerías de gran formato, sino un bar pequeño, así como propuestas cuidadas y precios que se ajustan a la oferta especializada, explica Córdova. Se puede acudir a Broz, tostaduría y cafetería; Plural, casa de bebidas; Chulpi Urbano, un restaurante de comida ecuatoriana; la pastelería Miel & Chocolate; Blum Heladería; comer platos lojanos, etc.

Los vecinos, algunos de ellos adultos mayores, caminan en Las Casas, del brazo de sus cuidadores.

Los vecinos, algunos de ellos adultos mayores, caminan en Las Casas, del brazo de sus cuidadores.MATTHEW HERRERA/ EXPRESO

La convivencia entre negocios, rememora, ha sido posible gracias al diálogo. Si llega un local masivo, concentrado en la venta de licor o una discoteca, habría problemas. Él mismo, si eventualmente un local permanece abierto más allá de las 23:00, no puede dormir. 

No necesariamente por el ruido que cinco personas en la calle hagan, sino por temor a lo que podría pasar, porque están más expuestos.

Las ferias en Las Casas

Pero entre restaurantes pequeños es manejable: se conversa y se coordina, afirma. Bajo esa premisa han hecho posible que iniciativas colectivas como ‘Salsa en la calle’ llegue a Las Casas. Con el apoyo de los restaurantes y más locales se concretaron dos ediciones en febrero y junio 2026, en el parque Italia, que combinaron gastronomía, arte y música.

Ahora el colectivo de restaurantes, que incluso cuenta con un chat comunitario, se ha propuesto preparar una nueva feria de forma independiente. Esta vez no piensan en una fiesta, sino en un enfoque más familiar y concentrado específicamente en lo gastronómico, quizá con un DJ y un cantautor. Será en agosto, aprovechando que es el Mes de las Artes.

Para esta y otras iniciativas, el colectivo de restauranteros se comunica con la Administración Zonal La Mariscal. Quieren ayuda para tener carpas y electricidad.

Durante las ferias, los organizadores asumen la logística: seguridad para los vehículos, limpieza del parque y coordinación con la Zonal. El esfuerzo es compartido. “Cada uno aporta desde lo que sabe hacer: redes sociales, organización, contactos. No es algo impuesto, sino construido entre todos”.

Las Casas se consolida como un enclave donde conviven emprendimientos gastronómicos y alma de barrio. El desafío, coinciden, es sostener ese equilibrio y que el éxito que le da vida, no lo desdibuje.

Todos los barrios, San Juan o La Gasca, deberían tener unos cuatro locales, por lo menos.Junior Córdova

Cadenas se interesan por Las Casas

Una cadena colombiana de restaurantes que vende crepés ya compró una casa antigua. Estiman que quizá construyan el próximo año. 

El Chulla de mi Barrio

Es una serie transmedia, para descubrir, retratar y dar visibilidad a los personajes que representan el espíritu quiteño.
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