violencia en la capital
Inseguridad en Quito: robos, desapariciones y escopolamina alimentan el temor ciudadano
En julio 2026 se conoció de dos víctimas en espacios que eran considerados seguros. Policía habla de menos homicidios y robos, pero 9 de cada 10 no denuncian

En el parque La Carolina, junto a la parada del metro, se ubica un Puesto de Mando Operativo, para reforzar la seguridad.
Lo que debes saber:
- La inseguridad en Quito contrasta con cifras oficiales: homicidios y robos bajan, pero persisten casos de asaltos, con uso de escopolamina, y desapariciones.
- Nueve de cada 10 víctimas de robo no denuncian en Quito, según el Observatorio de Seguridad Municipal, por desconfianza en la justicia.
- Noboa anunció 2.000 policías y 2.000 militares adicionales para Quito, mientras expertos cuestionan una respuesta reactiva.
Henry Llanes, experto en Seguridad Social, le puso rostro a un temor que circula entre los quiteños: la sensación de que en ningún espacio se está a salvo de la delincuencia. Sostiene que a su hijo, Pablo, de 29 años, le administraron escopolamina en el área de baños de un centro comercial del norte.
Pablo es ingeniero de sistemas, especializado en programación. El miércoles 29 de julio del 2026 salió al gimnasio, luego de las 18:00. Desapareció hasta el viernes 31. Su padre acudió a la Policía y a la prensa. Cree que su fe en Dios lo devolvió vivo.
El joven fue hallado en Baños, desorientado y descalzo, por Virginia Ramos y su esposo. Les dijo que se llamaba Pedro, que venía de Patate y que no sabía hacia dónde iba. Al ver su cédula confirmaron que estaba confundido y lo llevaron a una estación de Policía.
Luego fue hospitalizado. No recuerda qué ocurrió después de haber entrado al baño del centro comercial (CC). Le retiraron cerca de 1.500 dólares de su cuenta bancaria y le robaron los zapatos, la mochila con la computadora portátil y sus celulares.
El caso no es aislado. Llanes relata que una exconcejala le contó que, una semana antes, en ese mismo CC, un amigo, recién llegado del exterior, con quien compartió un café, tuvo que permanecer encerrado en un baño hasta que ingresaron más personas.
Dos hombres lo esperaban, presuntamente para arrebatarle la maleta. Veía sus pies frente a la puerta. EXPRESO consultó con ese centro, pero hasta el cierre de la edición no hubo una respuesta.
La inseguridad en Quito es grave, la presión que se ejerce en otras ciudades, genera el desplazamiento.
En otro CC, según el testimonio de su hija, una adulta mayor habría sido drogada con escopolamina en un ascensor, por una supuesta vendedora informal. El centro difundió un comunicado, dijo que brindó asistencia y activó sus protocolos de seguridad.
A eso se suman asaltos violentos de dos personas en una moto en distintas zonas, incluida Cumbayá; carros desmantelados en el parqueadero del Centro de Arte Contemporáneo, familias que buscan a hijos desaparecidos; la certeza de que es fácil contactar a sicarios para acabar con la vida hasta de colegas; y el hallazgo de un cuerpo decapitado, colgado de un puente en Llano Chico.
En los CC no solo los jovencitos, también oficinistas y adultos mayores son presas de delincuentes.
Las cifras de delitos bajan, supuestamente, en la capital
El panorama contrasta con las cifras oficiales. Según la Policía, los homicidios se redujeron en un 14 % en comparación con 2025, hasta el 23 de julio. La tendencia se mantiene desde marzo. En cuanto a robos de vehículos, autopartes y a personas, la Fiscalía reporta una disminución del 19 % en las denuncias.
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Carolina Andrade, secretaria de Seguridad del Distrito, detalla estos datos, aunque reconoce que no cuentan toda la historia. Desde el Observatorio de Seguridad han contrastado la información y concluyen que, por ejemplo, nueve de cada 10 víctimas de robo no denuncian, principalmente por desconfianza en el sistema de justicia.
La reducción estadística, por tanto, no refleja la magnitud real del fenómeno. No es lo que cuentan los vecinos, compañeros de trabajo y lo que se ve en videos de cámaras de seguridad que corren por redes sociales y grupos de WhatsApp.
Sobre desapariciones, Andrade indica que se registran 823 denuncias, pero añade que nueve de cada 10 personas son localizadas y regresan a sus hogares sin haber sufrido violencia.Tampoco existe una campaña local para hablar sobre ese tema ni una nacional.
Consultada sobre el Plan de Seguridad Ciudadana presentado en julio por el Gobierno, explica que sí hubo talleres técnicos previos con el Ministerio del Interior.
“La Policía y las Fuerzas Armadas lideran la investigación del crimen organizado, mientras el Municipio interviene en el control y sanción de establecimientos, a través del Cuerpo de Agentes Metropolitanos y la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT)”.
Como ejemplo menciona la intervención de la fuerza pública en un club nocturno, por el caso de Llano Chico. Tras el operativo, el Municipio clausuró el local. Este año han inspeccionado más de mil bares, discotecas, hostales y licorerías.
Pese a estas acciones, siguen los reportes de desapariciones y asaltos violentos que circulan en redes. Paola Burbano, del Comité de la República del Salvador, asegura que ha alertado sobre hechos similares en baños de CC.
Insiste en la necesidad de regular a motociclistas, servicios de entrega y vehículos sin placas. “Municipio y Asamblea han sido permisivos”.
Daniel Noboa anunció Plan de Protección para Quito
La inseguridad es un tema que se ha instalado en la conversación. El presidente Daniel Noboa anunció la implementación del Plan Protección Quito, con el despliegue de 2.000 policías y 2.000 militares extras.
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Isabel Vargas, presidenta de la Federación de Barrios de Quito, vive cerca de Llano Chico, donde apareció un cuerpo sin cabeza. “Ni el Plan Fénix ni este ayudan a cortar de raíz el problema. Vivir en estado de guerra no funciona. La misma Policía debe ser depurada”.
Para Wagner Bravo, exsecretario de Seguridad, la respuesta estatal ha sido reactiva.
“Hay una violencia social creciente, que se refleja incluso en el tráfico”. Se siente el llamado “efecto globo”: la presión sobre zonas conflictivas desplaza la criminalidad hacia otros territorios, incluida la capital.
Para Wagner Bravo, el aumento de policías y militares resulta insuficiente si no se abordan las causas estructurales. “Las capacidades operativas no se construyen de un día para otro”, dice.
¿Se trasladaron los grupos de delincuencia organizada? Andrade responde que “Quito no es una burbuja” y que el fenómeno no es reciente. Recuerda que Ecuador está entre los países más violentos de la región, aclara que ciudades como Ambato e Ibarra registran niveles superiores de violencia.
Sobre el anuncio de Noboa opinó: “Se quedarán tres o cuatro semanas, hasta que otro crimen los lleve a otra urbe”.