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Diario Expreso Ecuador

El decálogo del nuevo Ecuador

Una crítica al lenguaje político en Ecuador cuestiona cómo ciertas palabras son reemplazadas para cambiar la percepción sobre apagones, elecciones y decisiones

El uso de determinadas palabras para referirse a decisiones oficiales y problemas del país se ha convertido en parte del debate político y mediático en Ecuador.

El uso de determinadas palabras para referirse a decisiones oficiales y problemas del país se ha convertido en parte del debate político y mediático en Ecuador.Archivo

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Si se te va la energía eléctrica durante cuatro horas, no digas apagón. Utiliza, más bien, la palabra corte. Pero decir corte no basta: siempre agrégale el “programado”, aunque ni tú ni nadie se haya enterado de que iba a interrumpirse el flujo eléctrico en un 20 % de tu ciudad. La diferencia entre apagón y corte programado no es nimia: apagón es una palabra que usan los enemigos del país y corte programado, aquellos que reman para que el país avance. Sí, tal cual como hacen esos comentaristas de Radio Campi, que tanto cuidado ponen en precisar que la interrupción del flujo de electricidad es un corte programado, aunque no muestren ninguna prueba de su programación. Ni se te ocurra usar la palabra apagón en redes sociales, porque ahí la Santa Inquisición digital te llenará de insultos.

Elecciones, votaciones y el poder de las palabras

Tampoco uses la palabra votaciones como sinónimo de elecciones. Si no entiendes la diferencia, es porque eres parte de la secta satánica dirigida por el señor de Bruselas que ahora se las pasa en México. Esto es muy importante, porque cuando el máximo organismo electoral decidió adelantar la fecha del proceso electoral que se avecina, de febrero a noviembre, no estaba adelantando las elecciones, sino las votaciones.

Tampoco digas eliminar cuando puedes usar la palabra suprimir. Trata de no complicarte la vida buscando la diferencia de significado entre ambas palabras y recuerda, más bien, a esa funcionaria que dijo durante una entrevista amistosa que no se había eliminado la unidad anticorrupción de la Función Judicial, sino que tan solo se la había suprimido. Queda claro, entonces, que eliminar y suprimir son lo mismo, pero no da igual. Suprimir es más políticamente correcto en el nuevo Ecuador que eliminar, aunque el sentido común y la gramática digan lo contrario.

Cuando los funcionarios evitan a la prensa

Y si eres funcionario público y te invitan a alguna entrevista y el entrevistador es tu amigo o tu asalariado, dile que no podrás ir porque estás ocupadísimo solucionando los problemas del país y que, si vas a la entrevista, no vas a tener tiempo para eso. Y repite como mantra esta oración del oráculo del nuevo Ecuador: “Los funcionarios públicos estamos trabajando, no cumpliendo la agenda de algunos medios, que nos invitan a programas de ‘opinión’ con la narrativa que quieren imponer”.

Cumple con todo esto y ganarás un lugar en el cielo.

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