Diésel: la factura de la guerra
El subsidio al diésel importado podría representar hasta USD 1.300 millones para Ecuador en 2026, mientras crece el consumo y cae el aporte de las refinerías

Ecuador depende en gran medida de la importación de diésel para cubrir su consumo interno, mientras el precio internacional presiona el costo del subsidio.
La información oficial del sector petrolero la tenemos disponible hasta el mes de julio de 2026. Los últimos 12 meses contados desde agosto nos presentan un buen período para tratar de entender el impacto del alza de su precio, consecuencia de un conflicto bélico que ya superó cualquier expectativa de plazo para resolverse.
Economía y negocios
Noboa fija para 2027 la meta de producir 500.000 barriles de petróleo al día
Vanessa López
El costo de importar diésel
Antes de la subida de un dólar por galón, se perdían USD 62 millones mensuales comercializando diésel importado. Entre septiembre 2025 y febrero 2026 hubo un breve respiro: USD 70 millones de utilidad. Pero los doce meses hasta julio reflejan una pérdida acumulada de USD 648 millones, muy similar a lo que llevamos en el presente año.
El consumo sigue creciendo. De enero a julio de 2026, el país demandó 143 millones de galones mensuales, lo que proyecta un cierre con 100 millones de galones más que en 2025, cuando fueron 1.614 millones de galones. Cerca del 88 % del consumo interno fue importado en estos primeros siete meses del año. Muy poco aporte de las refinerías locales y clara causa del mal momento de la balanza comercial petrolera.
Si lo vemos por precios hasta julio, el diésel se importó en promedio a USD 3,53 por galón y se lo vendió internamente a USD 2,84. Cada galón significó una pérdida de 70 centavos, que terminó representando una pérdida de USD 618 millones en la operación de importar derivados y venderlos localmente en siete meses.
El escenario que llevaría la pérdida a USD 1.300 millones
En estos días, el barril de diésel se ha negociado en USD 220 que equivaldría a USD 5,24 cada galón. Medio complejo suponer que se quedará igual hasta final del año a ese precio, sin embargo, ubiquémoslo como peor escenario; eso implicaría algún ajuste de precio interno para el último trimestre del año y podría llevar la pérdida de comercializar diésel importado a bordear los USD 1.300 millones.
Un mejor escenario, ubicando el precio promedio del diésel para el último trimestre por debajo de USD 180 el barril implicaría que perdamos (subsidiemos como país) USD 1.100 millones en 2026. Por ahí debería andar el rango de la factura que nos pasa el conflicto. La política de subsidios, imposible de desmontar en el corto plazo, convierte cada embarque en un golpe fiscal.
Otros derivados muestran dinámicas curiosas. La gasolina súper, a pesar de estar completamente liberada, cerraría el año con más de 80 millones de galones consumidos, cuando un año atrás no llegaba a 67 millones. Hay menos consumo de ‘extras’, que suena normal frente al alza de su precio y no lo veo como explicación que algunos hayan vuelto a la súper. Siempre contrabando es una respuesta, pero muy complicado para cuantificar. Gas se comporta dentro de parámetros históricos y no debería formar parte de opciones para mejorar ingresos fiscales.
Más producción y refinación, las tareas pendientes
Hay muchos temas que corregir en el sector petrolero como para quemarse en lo ‘fácil’. La mejora en capacidad de refinación pelea el primer lugar de tareas pendientes junto a subir la producción petrolera, que de paso podría mejorar ingreso de dólares por inversión extranjera y mejora de expectativas tanto fiscales como de comercio exterior.
Mientras el mundo se reacomoda, Ecuador sigue atrasado. Es la cuenta pendiente que revela cuánto nos cuesta no haber hecho la tarea.