Quito

Quito: solo el 18 % de los espacios culturales sobrevive

De las treinta y dos salas que tenía Quito, solo seis están abiertas.  Gestores indican que el Cabildo no ha apoyado la reactivación

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Sitios como la Casa Toledo han mantenido su programación, pero indica que los réditos con el aforo del 30% permite solo el pago de planillas y sueldos, sin generar ganancias.Cortesía

Quito, otrora considerada como el centro de la cultura del país, quedó vacía. Desde el inicio de la pandemia hasta la actualidad, el 82 % de las salas de teatro, galerías y espacios de creación de la urbe cerró sus puertas.

La lista es amplia: el Ático de Nijinski, la Casa Teatro Babilón, Contraelviento, la sala Humberto Calaña, Triciclo, el Teatro Charlot y Malayerba. Todos cerrados de manera definitiva o temporal, algunos con actividades que databan desde fines de los años ochenta.

Para los seis que sobreviven, sin embargo, el panorama a corto plazo no es mejor. Así lo explica Manolo Morales, director de Casa Toledo. “Con mucho esfuerzo e invirtiendo nuestros ahorros, hemos logrado mantener a flote nuestra programación. Los pocos ingresos que tenemos son suficientes para pagar sueldos y planillas, pero con las nuevas restricciones no sabemos cuánto tiempo podremos seguir. Por las restricciones de movilidad, para nosotros abril es otro mes de cierre, cuyos ingresos no tenemos cómo recuperar”, señaló molesto.

Para este, parte del problema es que desde el Cabildo no se diseñó una propuesta de incentivos para el sector, y ni siquiera se abogó porque este y otros espacios pudieran continuar sus actividades.

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Con él concuerda Mariana Andrade, fundadora del cine independiente Ocho y Medio.

Para poder readecuar sus instalaciones, el espacio aplicó y obtuvo un fondo en Alemania destinado a iniciativas culturales. Señala que desde lo local, no hay apoyo a estos espacios para que se mantengan.

“No solo es que no hay políticas culturales, es que no hay una sola autoridad, ni ministro, ni secretario de Cultura que lucha por nuestro sector. Permitieron que los museos, los teatros y los cines fueran catalogados como de alto riesgo, y lo siguen permitiendo. Ninguno se ha sentado con el COE a explicar cómo cumplimos el distanciamiento y los protocolos para que podamos seguir trabajando. Son una vergüenza”, dijo.

Esta señala que, en las condiciones actuales, no se debe plantear el mantenimiento de los espacios culturales como un tema de ganancias, sino de derechos del público de poder acceder a la cultura.

“La valoración no debe ser cuantitativa, porque con aforos de 15 o 20 personas, salimos perdiendo. Pero nuestros servicios son esenciales para el bienestar de la salud mental, como lo demostró el confinamiento”.

EXPRESO solicitó una entrevista con el director de Cultura, Diego Carrera, para discutir los incentivos y proyectos de reactivación de la cartera municipal, pero esta no se concretó hasta el cierre de esta edición.