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Diario Expreso Ecuador

Una ciudad atrapada en el tráfico

El crecimiento urbano de Guayaquil y Samborondón, sin una planificación vial suficiente, ha convertido el tráfico en un problema que afecta la calidad de vida

El crecimiento urbano y la falta de planificación vial han incrementado los problemas de movilidad en Guayaquil y sus principales accesos.

El crecimiento urbano y la falta de planificación vial han incrementado los problemas de movilidad en Guayaquil y sus principales accesos.ARCHIVO/ EXPRESO

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Recuerdo cuando empezó la migración hacia Samborondón, cuando existía Entre Ríos y apenas unas cuantas ciudadelas más. Con los años, la población creció significativamente, pero, como suele pasar en este país, ese crecimiento no vino acompañado de una planificación a largo plazo.

El caos de las vías

Por algún motivo pensé que la migración masiva de familias desde Guayaquil hacia Samborondón aliviaría el tráfico de la ciudad. Ha ocurrido exactamente lo contrario. Hoy, en Vía a la Costa es rutinario pasar más de treinta minutos para avanzar apenas dos kilómetros. Los accidentes son constantes y tratar de llegar al centro de Guayaquil en determinadas horas se ha convertido en una odisea.

Tenemos normas que existen únicamente en el papel. Se supone que los vehículos de carga pesada deben circular por el carril derecho, pero basta manejar por nuestras principales vías para comprobar que esto rara vez se respeta. También nos hemos acostumbrado a ver agentes de la ATM más pendientes de su celular que de ordenar el tránsito.

¿Y la Alcaldía? Brilla por su ausencia.

Eso también ocurre cuando quienes toman decisiones parecen vivir alejados de la realidad cotidiana de la ciudad. Es fácil subestimar el tráfico cuando no se experimenta todos los días, lo que significa perder una o dos horas atrapado en él.

El costo de perder horas en el tráfico

Y aquí está el verdadero problema: el tráfico no es simplemente una molestia. Es calidad de vida. Es el tiempo que un trabajador pierde con sus hijos. Es productividad desperdiciada. Es contaminación, estrés y una ciudad que poco a poco se vuelve menos habitable.

Por eso la discusión no puede reducirse a poner más agentes en las calles o reaccionar cuando una avenida colapsa. Guayaquil necesita planificación vial a largo plazo, transporte público eficiente, control real de la carga pesada, mantenimiento de sus vías y autoridades capaces de anticiparse al crecimiento urbano en lugar de correr detrás de él.

Guayaquil necesita anticiparse

Tal vez hemos esperado demasiado de gobiernos que aparecen cuando necesitan nuestro voto y desaparecen cuando necesitamos soluciones.

Guayaquil no necesita aprender a convivir con el caos. Necesita ciudadanos dispuestos a exigir una ciudad donde llegar a casa a tiempo deje de ser un privilegio.

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