SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Crisis habitacional

Pan y circo en la Puerta del Sol

ANÁLISIS. Una anciana desahuciada, una protesta en la Puerta del Sol y una crisis de vivienda que desborda a Pedro Sánchez

Protesta en la Puerta del Sol tras el rechazo en votación de los dos decretos sobre vivienda.

Protesta en la Puerta del Sol tras el rechazo en votación de los dos decretos sobre vivienda.EFE

Fernando Insua Romero
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Lo que debe saber

  • Madrid es el nuevo refugio de capitales latinoamericanos, pero también una ciudad cada vez más inaccesible para sus propios habitantes.
  • La crisis habitacional española tiene una protagonista inesperada: una mujer de 87 años expulsada de su casa. Su historia movilizó a los sindicatos de inquilinos y abrió un nuevo frente político para el Ejecutivo socialista.
  • El Gobierno intentó responder a la presión por la vivienda con dos decretos que terminaron rechazados en el Congreso. Mientras tanto, Madrid se debate entre la llegada de capital extranjero y el encarecimiento de los alquileres.

Para el turista latinoamericano, España es una postal: tapas, catedrales, el Retiro en otoño y un camarero que te atiende mal con un acento precioso. Para muchas fortunas de nuestro continente es algo más: nuestra Miami, pero con más historia, mejor jamón y sin huracanes. Pero las postales no muestran la política, y la española, esta semana, ardió con un entusiasmo que ya quisiera cualquier república andina.

Todo empezó con una señora. Mari Carmen, 87 años, vivía en un piso del Retiro desde 1956, cuando su padre firmó un contrato de renta antigua, de esos que la ley franquista hacía casi eternos. 

El contrato pasó a su madre y luego a ella. Hasta que un fondo de inversión compró el edificio y quiso subirle el alquiler de 500 a 2.650 euros. Mari Carmen no había dejado de pagar; según los tribunales, su contrato simplemente había caducado. El 23 de septiembre la policía la sacó de su casa.

¿Quién tuvo la culpa? El Gobierno de Pedro Sánchez escribió en el BOE que Maricarmen era víctima de una legislación “procedente de una dictadura”. La de Franco. Ironías de la vida: fue precisamente la normativa franquista la que permitió que Maricarmen viviera allí durante décadas. Franco lleva medio siglo muerto, pero a La Moncloa le encanta escudarse en la historia. 

El detalle incómodo es que la norma que puso límites a esos contratos fue la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, aprobada durante el Gobierno del socialista Felipe González.

De una abuela desahuciada a una bandera política

Lo que vino después fue un río revuelto de manual. Una manifestación terminó en acampada en la Puerta del Sol, con sindicatos de inquilinos, colectivos de todos los colores, gritos de huelga general y la nostalgia del 15-M, aquella acampada de 2011 de la que nació Podemos. 

Mari Carmen pasó de vecina a bandera. Los acampados tienen razón en lo esencial: según el Banco de España, faltan unas 700.000 viviendas, y miles de jóvenes siguen durmiendo en su cuarto de adolescente porque un alquiler en Madrid se come el sueldo entero. Donde pierden la razón es en la receta. 

Sánchez lleva desde 2018 haciendo de alquimista con los arriendos: alargó los contratos, congeló desahucios y en 2023 aprobó una ley con topes de precios. 

El resultado fue el que la historia predice siempre: menos pisos y más caros. El propietario no es tonto; si el alquiler largo es una trampa, se pasa al turístico o vende.

Madrid, el refugio dorado de América Latina

Y vende a quien puede pagar. Mexicanos, venezolanos y no pocos ecuatorianos han descubierto el barrio de Salamanca, algunos porque Washington les retiró la visa y Miami dejó de ser opción. Es el exiliado dorado: llega con su capital, compra un piso de un millón de euros y encuentra en Madrid la paz que no tenía en casa. 

Pero una cosa es España vista desde un ático en la calle Serrano y otra desde el cuarto alquilado de un madrileño que le entrega medio sueldo al casero. 

El turista con dólares ve un paraíso; el inquilino de a pie ve una ruleta. Y lo que se encarece arriba siempre termina goteando hacia abajo.

El martes, Sánchez aprobó a toda prisa dos decretos “Mari Carmen”. El viernes, PP, Vox y Junts se los tumbaron en el Congreso. Y aquí lo que parecía desconectado empieza a encajar. Durante el verano, una entrada masiva de migrantes en Ceuta dejó 67 muertos; a eso se sumaron los enredos judiciales de Zapatero. 

Hasta la prensa afín al Gobierno admite que el ruido de Sol enterró esos temas. Una abuela desahuciada resultó más eficaz que cualquier jefe de comunicación. La Roma de los césares calmaba al pueblo con pan y circo; el Madrid de Sánchez, a falta de pan asequible, se conforma con el circo.

Sánchez, entre la calle y las urnas

Ahora Sánchez pasa el fin de semana tomándole el pulso a la calle para decidir si adelanta las elecciones al 29 de noviembre. 

Conoce la jugada: lo hizo en 2019, cuando le tumbaron los presupuestos, y en 2023, tras una derrota contundente en las municipales. Perdió, y siguió gobernando.

Así que la próxima vez que pasee por la Puerta del Sol, recuerde que detrás de esas fachadas hay un país tan agitado como los nuestros. Eso sí, con arquitectura de postal.

tracking