Editoriales

El rumbo de Guayaquil

"...sin un norte hacia el cual avanzar, no se solucionarán en forma prioritaria y eficiente las falencias de la urbe, ni se aprovecharán sus"

Es incierto. Bienes patrimoniales y sectores turísticos descuidados, aceras invadidas por vallas que obstaculizan la circulación peatonal, casas abandonadas, sectores comerciales deprimidos, escasez de baños públicos, de parques y áreas de esparcimiento al aire libre; un casco central moribundo, congestión vehicular y un sistema no integrado de transportación masiva; falta de mantenimiento de infraestructura urbana, la contaminación del estero y una violenta actividad delincuencial en ascenso conforman una larga lista de problemas a solucionar. Y esta es solo una parte de las debilidades que un análisis FODA de la ciudad, que no se ha hecho o por lo menos no se ha comunicado, debe contemplar para la elaboración de un plan maestro para Guayaquil. Sin esta planificación, sin un norte hacia el cual avanzar, no se solucionarán en forma prioritaria y eficiente las falencias de la urbe, ni se aprovecharán sus ventajas, como ubicación estratégica o buen clima; ni tampoco las oportunidades coyunturales dado el entorno geopolítico de la región. Mucho menos anticiparse con proyectos a futuro que permitan contrarrestar amenazas por el cambio climático, con graves consecuencias como inundaciones, problemas de abastecimiento de agua, contaminación. Urge que el Municipio marque el rumbo.