Editoriales

Palabra de fantasma

A los que solo quieren pasearse y darse a conocer

Una cosa es tener un plan de campaña y que la realidad impida cumplir con él por factores externos o internos, pero ajenos a la voluntad del candidato. Y otra muy distinta es prometer humo a sabiendas. Por las páginas de EXPRESO desfilaron todos los aspirantes a presidente que aceptaron una entrevista. La inmensa mayoría tenía unas cifras de intención de voto que debían leerse al microscopio y absolutamente todos aseguraban que iban a llegar a segunda vuelta y a ganar las elecciones de abril. Sin dudas.

De acuerdo con que no iban a darse por vencidos en plena campaña, pero lo condenable políticamente hablando es su falta de vocación. Un verdadero candidato a presidente de un país, un verdadero servidor que tiene un plan y propuestas para sus conciudadanos no se baja de la camioneta en cuanto desaparecen los focos. Y eso es lo que han hecho todos. Incluido el que apuntaba en todas las encuestas a hacerse con la banda.

El problema de Ecuador no es solo que haya osados que se dicen políticos y mienten a sabiendas. Que se desmarcan de sí mismos en un microsegundo. No. El problema es que la regulación y el sistema electoral permite y obliga a tratar por igual a quienes no tienen ninguna intención en realidad de hacer patria. A los que solo quieren pasearse y darse a conocer.