Ministerios invisibles

  Editoriales

Ministerios invisibles

Un gobierno que va de tumbo en tumbo debe contar con ministerios que ayuden a revalorizar su rol.

Pasan inadvertidos. Ni suman ni restan. Solo están ahí por cumplir un rol sin que este tenga alguna trascendencia. Los ministerios, salvo algunas excepciones, son cada vez más algo parecido a unos feudos. Caminan por su lado. Vigilan su parcela. Sin mirar lo que sucede a su alrededor, incluso siendo su competencia.

  Al solicitar este Diario una entrevista con el ministro de Ambiente y consultar sobre problemas serios que afectan a los ciudadanos guayaquileños, como las lagunas de oxidación y las canteras de la vía a la costa, su respuesta más bien depositó la responsabilidad sobre el Municipio. El funcionario apunta correctamente, pero es inconcebible que un ministro, ante esos serios problemas que atañen a su cartera se limite únicamente a contemplar lo que pasa sin que se apure en trabajar para buscar soluciones.

Un gobierno que va de tumbo en tumbo debe contar con ministerios que ayuden a revalorizar su rol. Adoptar posturas contundentes y decisiones ejecutables, aunque sea cada uno desde su parcela, aporta a que los ciudadanos sientan que el Estado trabaja por ellos. Que no son entes invisibles cuya gestión se percibe poco o, simplemente, no se advierte en lo absoluto. Trabajar no solo por cumplir, sino para trascender.