Editoriales

¿Sumergible?

"Lo más preocupante es la poca conciencia de la ciudadanía ante la grave amenaza que pesa sobre Guayaquil y la falta de acción de las autoridades"

Guayaquil fue edificada a orillas de un gran río, sobre llanuras de inundación y manglares, y está bañada por un estero. Sufre además el efecto marea, que puede elevar el nivel del agua varios metros si coincide con las precipitaciones de la estación lluviosa. Debido al cambio climático se prevé un aumento del nivel del mar, y como si fuera poco, por su gran densidad poblacional, ha destinado enormes áreas de su territorio a la urbanización, cubriendo el suelo con materiales que generan impermeabilidad, lo que incrementa la carga de los sistemas de drenaje y por ello la vulnerabilidad a las inundaciones. El panorama lo agrava la sedimentación del Guayas, que ha dado lugar a la formación de islotes y bancos de arena cada vez más extensos.

Lo más preocupante, sin embargo, es la poca conciencia de la ciudadanía ante la grave amenaza que pesa sobre Guayaquil y la falta de acción de las autoridades que, en función de sus competencias, deberían iniciar una planificación responsable que permita ir tomando las medidas necesarias para enfrentar con éxito este peligro inminente.

Según estudios internacionales, nuestra ciudad es la cuarta urbe costera en el mundo con mayor riesgo de inundación, lo que acarrearía pérdidas económicas millonarias en un no tan lejano 2050.