Editoriales

La deuda con Quito

"Pero aún con la obra, el Metro no llegará hasta parroquias rurales excesivamente pobladas, las cuales serán atendidas, con suerte, en el futuro""

Es un ofrecimiento de larga data. Mejorar la movilidad de la capital ha sido la bandera de campaña de las últimas tres gestiones municipales pero esa promesa aún no se cumple. Quito retrasa su desarrollo económico, entre otros motivos, por la falta de soluciones para el transporte público y privado. Los parches otorgados por el Municipio se quedan cortos. Previo a la emergencia sanitaria se crearon restricciones como el Hoy no circula y el Pico y Placa, un alivio que solo retrasó las horas de congestión. Desde 2009 también suena la promesa de Metro. Se afirma que a fines de año el sistema iniciará operaciones, aunque esa fecha ya ha sido cuestionada por falta de pasos obligatorios previos. Pero aún con la obra, el Metro no llegará hasta parroquias rurales excesivamente pobladas, las cuales serán atendidas, con suerte, en el futuro. Incluso las alternativas ‘verdes’ se quedan cortas por falta de acción municipal. El uso de scooters y bicicletas eléctricas carece de una ordenanza que establezca deberes y derechos para un tránsito armonioso.

Quito necesita una movilidad ordenada que facilite el comercio, el emprendimiento y la reactivación económica. Los cambios de fechas y la improvisación administrativa terminan afectando a las grandes empresas que funcionan en la capital pero también al ciudadano común.