Editoriales

Constructores avergonzados

Ni la autoridad, ni la urbanizadora, ni la constructora de las viviendas asume la decisión de no haber destinado a áreas verdes por lo menos un 15 % del terreno a lotizar...’.

Que en Guayaquil faltan áreas verdes no es novedad. Que hace falta sembrar más de 400.000 árboles, que no hay suficientes parques ni existe un inventario de ellos en la ciudad, tal como lo comunicó el experto en desarrollo urbanístico colombiano que el mismo Municipio contrató, ya es de dominio público. Lo que sí ha sorprendido a la ciudadanía es descubrir que se han seguido construyendo proyectos habitacionales en los que no se ha respetado ni siquiera el porcentaje actual de área verde exigido, contribuyendo a que el cemento siga imponiéndose.

Debe ser muy grande la vergüenza que este descubrimiento ha generado, cuando nadie se atribuye la responsabilidad de haber dejado sin arborización ni parques al conjunto residencial que fue fotografiado desde el aire, y que evidenció una realidad que se repite en muchas zonas de la urbe. Ni la autoridad, ni la urbanizadora, ni la constructora de las viviendas asume la decisión de no haber destinado a áreas verdes por lo menos un 15 % del terreno a lotizar, ignorando los índices mínimos recomendados a nivel internacional y lo regulado localmente. Urge remediar la situación de la ciudad, más aún en medio de una pandemia y con el innegable avance del calentamiento global. Guayaquil debe volverse verde sin demora.