Editoriales

Complicidad de los políticos

"Es una lamentable situación de estos tiempos la improvisada y nada competente calidad de los políticos"

Un país está en riesgo cuando sus políticos no tienen la calidad y los valores mínimos que de ellos se espera. Si ya es lamentable la decadencia de los partidos, maquinarias silentes únicamente activadas en los periodos electorales, más llamativo y condenable es el silencio de los a sí mismos denominados dirigentes políticos. ¿Cómo pueden considerarse tales si frente a sucesos negativos de profundas consecuencias no expresan ni el menor comentario? ¿Si frente a situaciones que generan gran incertidumbre no dejan oír sus orientaciones? El país continúa siendo saqueado incluso en instituciones que se presume están al margen de la corrupción imperante, pero los políticos no se conmueven y se abstienen de hacer declaraciones. Se producen tropiezos en las designaciones de los nuevos administradores de Justicia y cuando se les inquiere al respecto, dan la callada por respuesta. Esa actitud bien puede entenderse como complicidad preventiva: hoy por ti, mañana por mí o, en el mejor de los casos, como una desidia incompatible con la alta responsabilidad de dirigir una organización política. Lo más negativo es que si la sociedad no cuenta con canales de expresión de sus requerimientos, mientras sus necesidades se acumulan, pronto lo hará en la vía pública y probablemente con violencia.