Sin cabida al chisme

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Sin cabida al chisme

El quehacer político ha tomado a la acusación sin fundamentos como su caballo de batalla. Este medio de comunicación no está montado en él

Una cosa es señalar y otra muy diferente es comprobar. El puente que permite cambiar un verbo por el otro es la evidencia. Si quien lanza nombres y acusaciones, por más autoridad que sea, no tiene las pruebas para sostener su afirmación, lo que dice no deja de ser un chisme, pese a que muchos estén de acuerdo con su declaración. Y si esa misma autoridad sí tiene las pruebas para sostener su afirmación, es su obligación con los ciudadanos presentarlas.

El quehacer político ha tomado a la acusación sin fundamentos como su caballo de batalla. Este medio de comunicación no está montado en él, y ninguno que se haga llamar así, como tal, debe estarlo. Exigir las pruebas es una de las reglas primarias del periodismo. Y no se trata de defender a quien está siendo señalado, sino que el acusador asuma la responsabilidad de lo que dice y que no se convierta en otra falacia más para engatusar a los ciudadanos.

Si la respuesta es el silencio, divagar o evadir, cada quien sabrá interpretarlo. Como periodista, como ciudadano, como votante, como contribuyente a este país, no importa el membrete, el derecho está en demandar una respuesta verdadera de sus autoridades. Y estas, otorgar información veraz en cada una de sus entrevistas. Los chismes no tienen cabida aquí.