Deterioro y caída de cultura barrial

  Columnas

Deterioro y caída de cultura barrial

Los barrios son hijos de la modernidad, productos urbanos socioculturales, psicosociales y simbólicos de parentesco creado y recreado en su geografía humana. Son vida cotidiana del ser y hacer de millones de humanos que habitan las ciudades del mundo, tejiendo históricamente su cuerpo físico, socioeconómico y cultural. Sus dimensiones físicas-espirituales penetran y circulan por la acción y gramática de la vida humana y mundana. Los hay en las ciudades clásicas de larga vida histórica: en Nueva York el Bronx, Manhattan, Queens, etc. En París, el Latino, Montparnasse, Saint Germain. En Berlín, el Charlottenburg, Kreuzberg, etc. En Londres: Chelsea, Notting Hill, Camden Town, etc.

Guayaquil tiene los coloniales y posteriores: La Planchada, Las Peñas, Astillero, Garay, El Seguro, Cuba, Ferroviaria, Boca Nueve, Luqsan, Cristo del Consuelo, Guasmo, La Playita, etc. Ahí nacieron grandes galladas de jóvenes escritores, poetas, deportistas, músicos, etc.

Las ciudadelas trajeron los bloques y villas, iniciando la decadencia barrial y vecindaria, acelerando su crisis. Hoy, cuando decimos “Guayaquil ya no es lo que era”, está implícita la frase “barrios y vecindad ya no son lo que fueron”.

Esos lugares de parentesco geohumano, sociocultural y simbólico, penetraron muchas generaciones. Ahí aprendimos y practicamos juegos de trompo, canicas, el vale, pan quemado, escondidas, el burrito San Andrés, las avanzadas, futbolín, los partidos de indor, rayuela, salto de soga, ensacados, tres piernas, palos ensebados, torneo de cinta, etc. También los nacimientos, testamentos, años viejos y su quema. Algunos juegos migraron del barrio y vecindad a las escuelas, deviniendo en tatuajes lejanos, retratos amarillentos y relatos de abuelos, padres y jóvenes que añoran esos días felices del vecindario barrial. Por su rol e importancia en la vida sociocultural, humana e histórica es urgente encontrar modos y estrategias para reconstituir su dimensión humana, mundana y vital. Municipio, sociedad civil, universidades y gremios de profesionales deben encontrar las vías de reinventar el hábitat barrial y la vecindad tan necesarias para crear la sociabilidad vital, pues ahí está el cuerpo, piel e imaginarios de cada uno de nosotros.