No soy madre, pero lo entiendo

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No soy madre, pero lo entiendo

Repito: aunque no soy madre, entiendo la preocupación de las madres ecuatorianas. Siento la angustia que causa la inseguridad y como muchas de ellas, estoy cansada de las excusas

Lo más cercano a un sentimiento maternal que tengo en este momento es el amor que le tengo a mi chihuahua Dina. No es que no me gusten los niños, simplemente no he llegado a esa etapa de mi vida.

Muchas de mis amigas, como es normal a los 27 años, han empezado sus familias y me han bendecido con hermosos sobrinos. Ya los ‘millennials’ no estamos tan jóvenes, pero tampoco viejos. Estamos en la etapa de nuestras vidas en la cual estamos creciendo personalmente o ya estamos trayendo vida al mundo. Es importante reflexionar sobre la situación actual del país y las repercusiones que va a tener en nuestro futuro cercano y lejano. ¿Cómo los ‘millennials’ podemos pensar en construir o hacer crecer nuestras familias si el futuro del país se vuelve más incierto cada día?

 Con el huracán de inseguridad que estamos viviendo es difícil imaginar un Ecuador de oportunidades y prosperidad. Me gusta considerarme una persona optimista, que ve el lado bueno de las cosas pero, ¿qué beneficio puede tener lo que estamos viviendo? El optimismo no significa indiferencia.

Creo que todos reconocemos el problema, aunque ningún delegado ha podido ejecutar un plan de seguridad que sea verdaderamente efectivo. Entiendo que todo toma tiempo, que no es sencillo crear brigadas de seguridad o comprar los implementos necesarios para que las Fuerzas Armadas puedan trabajar efectivamente, pero el país no puede esperar más. Presidente, saque un préstamo, regale su sueldo, honestamente no me interesa lo que deba hacer para ejecutar su trabajo efectivamente, pero hágalo. Usted era un empresario extremadamente exitoso, pero si no sabía cómo gobernar un país no tendría que haberse candidatizado. Esto es lo que usted quería, ahora ejecute.

Repito: aunque no soy madre, entiendo la preocupación de las madres ecuatorianas. Siento la angustia que causa la inseguridad y como muchas de ellas, estoy cansada de las excusas.