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Adiós al ‘statu quo’ en Alemania

Pero el buen desempeño electoral de los Verdes puede acortar en gran medida el tiempo de vida que le queda

El buen desempeño de los Verdes en la elección federal alemana (aunque no tan bueno como el que esperaba el partido hace pocas semanas) da esperanzas de que el país comience por fin a orientarse en una dirección más prometedora. Tal vez eso implique alejarse de la condescendencia de la canciller saliente Angela Merkel hacia gobiernos autoritarios; en particular su apoyo al gasoducto Nord Stream 2 entre Alemania y Rusia, y su defensa de un acuerdo de inversión entre la Unión Europea y China (que más tarde fue bloqueado por el Parlamento Europeo). ¿Cómo puede Europa adoptar una postura firme cuando la de su mayor economía es tan blanda? En la cuestión de las autocracias, Merkel no acompañó a sus socios europeos. Pero si aumenta la influencia de los Verdes sobre la política alemana, puede haber más solidaridad europea en la relación con China y Rusia; y más solidaridad transatlántica. Lo que más desean los Verdes para Alemania es una economía moderna, no una mercantilista anclada en el pasado. Su pegadizo eslogan de campaña, «Adiós ‘statu quo’, hola futuro», resume a la perfección lo que los diferencia de la CDU y del SPD (los dos partidos principales del ayer). Habla a las claras de una nueva estrategia proeuropea para el crecimiento alemán. Entre otras cosas, esto implica una reorientación de los recursos productivos de Alemania desde las exportaciones hacia las energías renovables, tecnologías de avanzada y digitales y una variedad de otros sectores. Los críticos coinciden en que el defecto principal de la era Merkel fue su falta de promoción de las industrias del futuro. Como señala Katharina Utermöhl, economista sénior en Allianz: «A pesar del crecimiento y de la creación de empleo, hubo poca modernización». Los bajos índices de inversión pública durante la era Merkel dejaron al país mal preparado para el futuro. Se siguió una política económica de vivir al día y no pensar en mañana. Y aunque Alemania consiguió una economía próspera con muchos puestos de trabajo (sobre todo para mujeres), es una economía desactualizada y condenada al estancamiento a menos que haya un cambio de rumbo. Merkel les dejó a los Verdes un gran vacío que llenar, y es lo que se disponen a hacer. Una opción prometedora es la creación de un impuesto a las exportaciones, cuya recaudación se destine a financiar las industrias del futuro. Sería revertir el mercantilismo de Merkel y al mismo tiempo invertir en los sectores necesarios para mantener la competitividad global de Alemania. Durante la campaña electoral, defendieron un aumento de impuestos a los ricos, medidas regulatorias para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, una reforma de la normativa presupuestaria alemana y políticas más firmes en relación con China y Rusia. Pero si la idea es abandonar el statu quo y buscar una modernización económica, un impuesto a las exportaciones puede afianzar la credibilidad del partido y concitar mucha atención mediática. ¿Qué mejor modo de acelerar el final del modelo económico mercantilista de Merkel? El ‘statu quo’ alemán todavía no está vencido. Pero el buen desempeño electoral de los Verdes puede acortar en gran medida el tiempo de vida que le queda.