¿Es la gente?

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¿Es la gente?

La queja, abierta o velada, de líderes o personas en general sobre la calidad de nuestra gente como capital humano, solo revela su incapacidad de liderazgo’.

Unas semanas antes de que el expresidente Moreno dejara el poder, mientras dictaba una conferencia en la ciudad de Miami, contó que un ciudadano lo increpó diciéndole que ‘ojalá tuviéramos un mejor presidente’, y él respondió: ‘ojalá tuviera yo un mejor pueblo también’. Creo que el señor Moreno no gobernó del todo mal, es más, creo que hizo algunas cosas en la línea correcta, y no voy a observar su derecho a decir lo que íntimamente cree, salvo que lo dijo respecto de un pueblo que con sus impuestos había pagado el costo precisamente para que esté en el lugar donde lo expresó. Pero el asunto de fondo es si realmente nos va mal, cuando mal nos va, porque ¿somos un mal pueblo? Me imagino que la generalidad ha de pensar que ser un buen pueblo tiene relación con la inteligencia, la educación o quizá con el civismo. Cuando escucho despechadas a personas, en este caso al señor Moreno, y en otros casos a gerentes, por ejemplo, me acuerdo de Edwards Deming, y sus importantes aportes al conocimiento basados en estudios sobre desarrollo y crecimiento económico.   

Deming sostiene que cuando existen problemas en organizaciones (no diferencia entre privadas o públicas), en un 85 % de probabilidades tienen su origen en procesos, procedimientos, sistemas, métodos o combinación de recursos, y tan solo un 15 % en personas. Es decir, que remover a una persona o culpar a la gente en general, sin entender el problema de fondo, terminará sucesivamente poniendo gente en puestos para que fracase.

No quiero decir con ello que no hay personas que son precisamente el problema, por cierto. Siempre que me hablan mal del ecuatoriano común, yo digo que cuando alguien de mi país migra, jamás pide caridad, al día siguiente toma un metro, consigue trabajo, paga sus cuentas, en poco tiempo se compra una casa y en unos meses manda remesas. No es tonto, en el sistema apropiado prospera. Así que quejarse no sirve; nuestra gente es capaz, y lo que hay que hacer es tener un sistema que potencie esa capacidad. Fíjense, en un buen sistema como Florida hasta el señor Moreno puede dictar conferencias. ¡Ánimo!