Ecuador federal

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Ecuador federal

Los principios fundamentales del federalismo son: autonomía, cooperación, participación y subsidiaridad.

La necesidad de cambiar el modelo de Estado unitario a federal, expresada recientemente por el exalcalde Jaime Nebot, ha causado revuelo, sobre todo en aquellos que motivan su oposición en una supuesta intensión separatista.

El costo social, las consecuencias económicas ante la inestabilidad política y jurídica, agravado por el accionar desestabilizador de la Asamblea; las revueltas y vandalismo en las protestas de la Conaie y grupos de extrema izquierda, han incrementado el riesgo país, debilitado la confianza a los ojos de la comunidad internacional, alejando la inversión y el desarrollo.

Doscientos años de sistema centralista, unas veces cautivo de los extremistas y otras, abusivo con gobernantes autocráticos, han generado distorsiones, desigualdades, injusticia y discriminación e incapacidad de satisfacer las necesidades de servicios a sus conciudadanos, convirtiéndose en Estado fallido.

Los principios fundamentales del federalismo son: autonomía, cooperación, participación y subsidiaridad. La autonomía consiste en ejercitar el derecho a autogobernarse y autodeterminarse en libertad. El Estado central se mantiene debidamente financiado ya que le corresponde la política monetaria, la internacional y defensa nacional. Ejemplo doméstico de lo que sería un manejo al estilo federativo es el de las urbanizaciones privadas, sean estas las de Samborondón o las de la vía a la costa en Guayaquil que, equivalentes a los estados federados, tienen su propio estatuto, presupuesto, e ingresos vía alícuotas; régimen interno de gobierno (directiva), y servicios como manejo de basura, seguridad, áreas verdes, etc. El cabildo, equivalente al gobierno central, con normas regula en lo macro a estas, a las cuales les cobra impuestos, los que son utilizados para dotar de servicios a aquellas con menos posibilidades y mayores necesidades en el cantón.

En el ejemplo dado, nadie puede negar el éxito del sistema, ni pensar que su manejo conlleva intención separatista respecto del cantón o cabildo.

Ha llegado la hora de descentralizar los poderes y apostar por un Ecuador federal.