Los dueños del circo

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Los dueños del circo

Queda evidenciado que la política en el Ecuador no es en favor del pueblo, es en favor de los dueños del circo

Ha transcurrido el período en el cual las tiendas políticas debieron haber cumplido sus procesos primarios internos para escoger ‘democráticamente’ a quienes deberían correr en las próximas elecciones para captar las distintas dignidades.

Entre movimientos nacionales, provinciales y partidos políticos, las ‘tiendas políticas’ en el Ecuador son aproximadamente 280. Cabe preguntarse: ¿a qué responde la existencia de más menos esas 280 tiendas políticas?; La respuesta es: al mercantilismo electoral, montado por los caciques regionales, para en cada período electoral poner sus tiendas políticas a disposición del expulsado de turno o del advenedizo del momento.

Con tal número de tiendas políticas y con 5.656 autoridades a elegir entre prefectos y viceprefectos, alcaldes, concejales urbanos, concejales rurales y vocales de juntas parroquiales, no alcanzan el tiempo, los recursos económicos, ni los humanos para que, logísticamente, la autoridad electoral sea testigo del cumplimiento de la obligación de cada tienda política de llevar a cabo sus procesos de democracia interna; lo cual nos lleva a la cruda realidad de la práctica común de la dedocracia interna, de acuerdo al criterio del dueño o inquilino del circo local. Como aquello de la partidocracia, no solo que no ha desaparecido sino que ha cambiado de dueños, siendo los actores destacados aquellas tiendas que se encuentran representadas, mayoritariamente, en la Asamblea Nacional. Para ellos las seccionales son la plataforma para las elecciones nacionales, y lo importante es ganar las elecciones y tener en los cargos personajes obedientes, no deliberantes, leales y obsecuentes con el dueño de la tienda política, que además sean famosillos, con lo cual no se requiere invertir en el posicionamiento de la imagen. Pero posicionan en el cargo a fantoches levanta manos faranduleros, convirtiendo así a la política nacional en verdaderos circos donde se realizan y encubren negociados. Queda evidenciado que la política en el Ecuador no es en favor del pueblo, es en favor de los dueños del circo.