Columnas

Acción de Gracias

Al cáncer no hay que ganarle nada, hay que agradecerle.

Navegando en internet, me encuentro con la telenovela Leonela, protagonizada por Mayra Alejandra. Me pregunto qué habrá sido de ella, recuerdo que era abogada y peleadora. Reviso y me entero que murió de cáncer a sus 55 años. Siento curiosidad de otros como ella que me regalaron emociones con su talento, y descubro que por cáncer murió Hilda Carrero, la guapísima actriz de la telenovela Las Amazonas, las mexicanas Christian Bach y Edith González, Lorena Rojas, protagonista de El cuerpo del deseo. La gran Celia Cruz y el gran Cantinflas, Steve Jobs, Bimba Bosé, el legendario Roger Moore, que dio vida por tantos años a James Bond. Pavarotti y George Harrison -exbeatle-, las hermosas Rocíos, Durcal y Jurado, Joan Sebastian y así, muchos.Iba a escribir acerca de Acción de Gracias pero estoy atrapada en cada uno de estos nombres y en cada memoria que me regalaron. Me pregunto cuánto más tenían para darnos y no pudieron por esa enfermedad cobarde, que se camufla, te engaña y te asalta con saña.Pienso en sus caras cuando recibieron el diagnóstico. El día que sientes que estás infectado por una plaga espesa, una masa devoradora de tu aliento, que se adhirió a tu cuerpo, que te la quieres arrancar y no puedes. No importa dónde estás y quién está contigo, eso cuenta luego; en ese momento solo necesitas saber si algo puedes hacer para librarte de esa realidad. Pero eso no pasa, la esperanza también viene luego.Por un tiempo el panorama es la imagen casi estática de una ventana, y así, poco a poco, lento pero seguro, llega la sensación de que nunca vas a ganar eternidad, de que hoy basta, que todo está bien, más fuerte, más aguda, más viva que nunca. Eso nomás. Al cáncer no hay que ganarle nada, hay que agradecerle, y esto no es ironía, que nos recuerde lo mortales que somos, que la única forma de seguir viviendo es en la huella que hemos podido dejar en los demás. Y eso sí es eterno. Abrazo a los que me entregaron su presencia al pie de esa ventana. Mi gratitud los hace eternos en mi corazón.