Fina estampa

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Fina estampa

Dios lo guarde en su gloria, mi caballero de fina estampa

Ante la pérdida de seres queridos los sentimientos que más fácil nos resulta transmitir son de tristeza. Sin embargo, y en honor a quien dedico esta columna, hoy hablaré de las lecciones y el ejemplo que mi abuelo Alex Ripalda Burgos nos dejó. Digo “nos” porque la gran mayoría de sus virtudes no fueron de beneficio exclusivo de su círculo más cercano, y cuando preciso la “mayoría” de sus virtudes es porque la que a mi parecer le sobraba era caridad, y no permitía que nadie lo sepa.

El 2 de julio partió a mejor vida un caballero, término que hoy soltamos con mucha ligereza, cuando por definición un caballero es “un hombre que se comporta con distinción, nobleza y generosidad”. Más que hablarles de cómo influyó en mí, y sí que lo hizo, prefiero compartir con ustedes algunas lecciones que me dejó y que aplican para cualquier persona tratando de superarse, en todos los ámbitos de la vida. 

Primero: nada es más importante que la familia. La vida nos llena de distracciones con cosas triviales o incluso impulsos para resentir a tal o cual individuo, pero de él aprendí que nada justifica separar una familia. Una familia unida enfrenta tormentas, vence obstáculos y siempre prevalece. Segundo: sé fiel a tus principios. Esto bajo ningún concepto implica jamás cambiar de opinión o evolucionar, sino más bien que tus acciones sean fieles testigos de tus principios y no solo tus palabras. Tercero: ayuda a quien puedas, como puedas, pero siempre en silencio. La caridad y la generosidad son absolutamente contrarias a la adulación y a la busca de crédito. No ha existido mejor testimonio del carácter de Don Alex que la cantidad de personas que luego de su partida nos contaron sus historias con él (las cuales no pienso revelar, precisamente por lo dicho en el párrafo que antecede).

La lección más importante que nos deja es que para que un abrazo, una ayuda, una palabra de aliento cuenten, deben hacerse en vida. Nuestro tiempo en la tierra es limitado y además de aprovechar cada momento para ser felices, debemos usarlo para hacer felices a los demás. Hasta siempre Don Alex. Dios lo guarde en su gloria, mi caballero de fina estampa.