Columnas

Pensamiento crítico

La filosofía moderna encontró la certeza en el sujeto que conoce.

En las conversaciones académicas en las universidades se habla de la necesidad del “pensamiento crítico” como una de las materias que deben ofrecerse en todas las profesiones. También en los colegios se habla de su necesidad para formar un pensamiento capaz de orientarse en las complejidades de la experiencia. Sin embargo, y pese a lo aparentemente claro de su importancia es necesario revisar qué es lo que la hace tan importante.

Cuando la filosofía desapareció como materia de los “curricula” de las carreras de las universidades a mediados del siglo XX aproximadamente, quedó siempre pendiente la cuestión de la diferencia entre el conocimiento científico y el conocimiento vulgar. Ya Platón, en sus diálogos, mostró la ilusión del conocimiento por los sentidos que conduce siempre a la confusión y a la incapacidad del conocimiento tener certeza. La afirmación platónica estaba soportada por un pensamiento complejo que podemos llamar “metafísico” aunque esta palabra solo fue utilizada posteriormente en la clasificación de Andrónico de Rodas de las obras de Aristóteles, posterior a Platón.

La filosofía moderna encontró la certeza en el sujeto que conoce. Fueron cuatro siglos de Descartes a Hegel. De ahí, ese sujeto fue cuestionado por los diversos movimientos filosóficos surgidos en el siglo XX. La certeza del conocimiento científico basado en los datos de la realidad observable, quedó puesta en crisis por múltiples autores, desde el planteamiento del concepto de paradigma de Thomas Kuhn, indispensable para conocer la estructura de las ciencias hasta la advertencia de Allan Bloom en su famoso libro “The closing of the american mind”. “Hay una cosa de la que un profesor puede estar absolutamente seguro, casi todos los estudiantes que ingresan en la universidad creen, o dicen que la verdad es relativa”.

El pensamiento crítico debe responder a este cuestionamiento radical del relativismo sobre todo en el de la vida cotidiana. Redes sociales, la posverdad, “fake news”, son el contexto hoy para el ejercicio del pensamiento crítico.