Carlos III y un rocoso futuro

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Carlos III y un rocoso futuro

Lo que puede cambiar, y ya cambió durante el reinado de Isabel II, es la cantidad de estados donde el rey de Inglaterra es jefe de Estado’.

Con la muerte de Isabel II, reina de Inglaterra y 14 otros territorios, se pone fin a 70 años de un reinado que ha visto cómo ha cambiado el mundo. Una roca de estabilidad para un Reino Unido que ha pasado de ser potencia mundial, a un país en un profundo estado de descomposición.

La Reina Isabel II ha mantenido unos niveles de popularidad inusitados hasta el día de su muerte, a pesar de las constantes campañas de desprestigio que sufren las monarquías mundiales por medio de la prensa y del cambio de los tiempos. Con su muerte empieza un nuevo periodo, con su hijo Carlos III accediendo al trono de Inglaterra, y con la incógnita sobre su futuro, que sobrevuela la monarquía británica.

Cuando me refiero a su futuro, no creo que vaya a desaparecer. Me da mucha envidia el Reino Unido porque son muy de cuidar las tradiciones como pueblo, y la monarquía es una de ellas. Si bien Carlos III no es un rey popular y causa antipatías (solo tiene el 77 % de aceptación, en comparación del 98 % de su madre), la institución está por encima del monarca; sobre todo si tenemos en cuenta que su hijo Guillermo es muy popular. Lo que puede cambiar, y ya cambió durante el reinado de Isabel II es la cantidad de Estados donde el rey de Inglaterra es jefe de Estado. A día de hoy son 15 Estados los que pertenecen al Commonwealth Realm, siendo los más importantes Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Jamaica. El resto de los países que formaban parte del Commonwealth Realm, como India, Nigeria o Pakistán, han pasado a ser parte del Commonwealth of nations, una entidad supranacional para mantener los lazos de colaboración cultural y económica que benefician a todas las partes, y de la cual el rey de Inglaterra es cabeza. 35 países formaban el Commonwealth Realm, de los cuales 20, ya sea mediante referéndum o cambio de constitución, han cambiado la monarquía parlamentaria para pasar a ser repúblicas.

Muchos otros estados del Commonwealth Realm han mostrado ya su interés de tener un referéndum o cambiar su constitución para pasar a ser repúblicas, un gesto simbólico que realmente no cambiaría mucho dentro del país más que quién está plasmado en sus billetes y quién ocupa la Jefatura del Estado, pero los simbolismos importan a veces, en este caso mucho, al quitar peso a nivel mundial al Reino Unido, que pasa por unos momentos turbulentos predecibles después de dispararse al pie con el Brexit. Muchos de estos Estados han parado el debate del cambio de forma de Estado por el momento por respeto a Isabel II, pero no tengo dudas de que después de unos meses lo retomarán con mayor fuerza que antes. Isabel II era popular también en estos territorios, Carlos III no lo es.

Se especulaba con que Carlos, príncipe de Gales, escogería otro nombre para acceder al trono. A final decidió quedarse con el suyo y reinar bajo el nombre de Carlos III. Valiente lo llaman unos, iluso otros. Esto se debe a que se lo considera un nombre mal afortunado debido a sus predecesores: Carlos I fue aprisionado y ejecutado en la Guerra Civil Inglesa y Carlos II reinó en la peor parte de la peste y el gran incendio de Londres. ¿Podría Carlos III vivir la disolución total de los reinos de ultramar?