Columnas

Pestilencia

Con los irracionales no se puede dialogar. Ellos, con el trapito rojo, cumplen con lo que les ordenaron, a rajatabla

Es lo que se percibe en el Ecuador desde que aparecieron los de la ROBOLUCIÓN.

Los únicos que disfrutan del tejido en descomposición son los carroñeros, terrestres y aéreos. Es su manera de alimentarse, salvo que perciban veneno en la mesa servida.

Gracias a la actitud valiente y frontal de la señora fiscal general de la Nación es que se van descubriendo esos focos podridos que han permitido conocer a cientos de seres carentes de honor y moral. Aquellos que se llevaron la riqueza más grande de la historia de este país. La vía, de manera general, suscribiendo contratos para obras importantes pero con sobreprecios de escándalo y calidad de la peor especie. Lo llamativo ahora es la central Coca Codo Sinclair. Ojalá no se pague lo que falta y no se reciba la obra. Recuperar lo robado será imposible. Me viene a la memoria el dicho: lagarto que traga, no vomita. Pero, a lo mejor, suena la flauta y veremos de regreso algunos dólares. Mas, los autores del atraco en la cárcel, jamás. Así es la red de corrupción creada en la década perdida, salvo que se desaparezca el mamotreto de Montecristi y todas las, dizque, instituciones que parió. Acabe bien sus indagaciones Dra. Salazar.

Lo del contralor encarcelado y su accionar, drenando material putrefacto de manera asombrosa por los cuatro costados, gracias a las incisiones de la fiscal general, es el plato del día. La danza de los millones se podría llamar esta historieta nauseabunda que explica la quema del edificio de esa institución en la triste jornada de octubre del 2019, que debe haber sido ordenada por estos ladrones de cuello blanco, valiéndose de los jóvenes carentes de principios y educación. Para disimular, casi destruyen gran parte de la capital. Las víctimas reales fueron las fuerzas del orden que por cumplir con su deber sufrieron heridas y vejaciones muy poco vistas antes.

De manera paradójica ahora resulta que abusaron de la fuerza y han venido comisiones descalificadas a investigar el accionar de los llamados a acabar con el vandalismo. Tamaño despropósito. Con los irracionales no se puede dialogar. Ellos, con el trapito rojo, cumplen con lo que les ordenaron, a rajatabla.