Entre la abultada deuda y la visible escasez

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Entre la abultada deuda y la visible escasez

Cuando se relaciona el endeudamiento con el tamaño de la economía, los indicadores son alarmantes

Al comenzar la pandemia de COVID-19, la deuda total mundial, pública y privada, venía subiendo desde 2017, se encontraba en niveles preocupantes. La crisis sanitaria obligó a los gobiernos del mundo a endeudarse en cantidades colosales para paliar las crisis económica y humana: fabricación de vacunas, gastos hospitalarios, ayuda económica a la población por haberse confinado, etc. Países emergentes también aumentaron el endeudamiento. En el tercer trimestre de este año, la deuda total estaba en 296 billones de dólares, la de naciones emergentes en 95 billones; el nivel actual para ambos grupos es histórico. Cuando se relaciona el endeudamiento con el tamaño de la economía, los indicadores son alarmantes. Entre los que tienen la participación más elevada constan Japón 237 %, Venezuela 214 % y Grecia 181 %. Estados Unidos tiene 137 %, más que durante la II Guerra Mundial. China tiene 55 %, pero desde 2019 ha aumentado 330 %.

La pandemia también ha golpeado al comercio internacional. Se conocía que la actividad económica descendería por el cierre de los puertos y empresas; se vería afectada al tener que disminuir la producción, pero no hubo ninguna previsión respecto al impacto que tendría en la cadena de abastecimiento. Los más grandes participantes del mercado mundial no se imaginaron el problema que ocasionaría el amontonamiento de decenas de miles de contenedores cargados con bienes y regados en todos los puertos del mundo. La escasez de los disponibles ha ocasionado apreciable aumento en el valor de los fletes, en algunos casos más de 300 %. Países como Ecuador, que exportan productos primarios, no pueden pasar al comprador el aumento del valor del flete y tienen que absorberlo. La reducción de producción asimismo, ha creado escasez en muchos sectores, como la falta de componentes electrónicos. Igualmente ha disminuido la oferta de trabajo. Por ejemplo, en Estados Unidos hay falta de camioneros. En esa nación muchas de las personas que se quedaron sin trabajo no tienen interés en regresar a los trabajos prepandemia. Tomará tiempo normalizar la producción de bienes y servicios.