Columnas

Nueva simbología en el poder

Finalmente, Flor Pablo, congresista del Partido Morado, dice que: “para muchos compatriotas su llegada al poder significa reivindicación y esperanza”

Solo después de 6 semanas de recuentos, impugnaciones y desestimaciones de apelaciones, la Junta Nacional de Elecciones rechazó 271 pedidos de anulación de miles de votos solicitados por los abogados de Keiko Fujimori, lideresa derrotada de Fuerza Popular, y proclamó el 20 de julio a Pedro Castillo de Perú Libre, campesino andino y maestro rural, presidente constitucional del Perú. El 28 tomó posesión del cargo en el Congreso e instauró por primera vez otra simbología en el poder: el tradicional sombrero chotaño de paja, el terno con motivos indígenas; no gobernará desde el Palacio de Pizarro; un nuevo juramento presidencial en Pampa de la Quinua en Ayacucho, presidente del Bicentenario de Independencia, entre otras manifestaciones políticas y culturales. Nuestro interés es resaltar cómo en una sociedad en profunda crisis como la peruana a consecuencia del modelo extractivista minero neoliberal blindado por la Constitución de 1993, el creciente rebrote de COVID-19, que hace que Perú tenga la tasa per cápita más alta del mundo de muertos con 196 mil fallecidos y 2,1 millones de contagiados, 16 % de población vacunada; crisis económica agudizada por la pandemia que ha provocado la caída de 11 puntos del PIB; 1/3 de la población nacional no puede cubrir sus necesidades básicas y la pobreza se ha incrementado en un 10 %; y, la total desconfianza en un sistema político tóxico (en noviembre pasado el país tuvo en una semana hasta 3 presidentes tras enfrentamientos entre el Congreso y el Ejecutivo) y el alto nivel de corrupción, que implican a varios presidentes. En este escenario nacional tan adverso se produce el triunfo de un pequeño partido del interior que no responde ni a los cánones ni al control de las élites limeñas y su candidato, que ganaron con el 50,12 % de los votos a la dinastía Fujimori y sus aliados. Primaron el hastío y desconfianza popular a lo malo conocido; veamos qué nos depara uno nuevo, en una lógica colectiva, binaria y pragmática. Finalmente, Flor Pablo, congresista del Partido Morado, dice que: “para muchos compatriotas su llegada al poder significa reivindicación y esperanza”.