Columnas

La ventana se está cerrando

Si no se toman acciones urgentes y drásticas de manera inmediata, más temprano que tarde no habrá vuelta atrás

Cada día vemos que en todo el planeta son más frecuentes las epidemias, las sequías, los incendios forestales de gran magnitud, las inundaciones, los huracanes, los terremotos y las temperaturas extremas, tanto frías como calientes, que han traído miles de pérdidas humanas y millones de dólares en pérdidas económicas. ¿Todo este conjunto de eventos catastróficos es atribuible al cambio climático? ¿Es el ser humano responsable de ello? Los científicos responden de manera afirmativa y contundente a ambas preguntas.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) fue creado en 1988 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) con el objetivo de que facilitara, desde una visión científica y técnica clara, evaluaciones integrales del estado de los conocimientos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones, medioambientales y socioeconómicas, y las estrategias de respuesta.

El último informe de este organismo indica que el mundo se ha calentado rápidamente 1,1 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, y que ahora se está precipitando hacia los 1,5 grados. Este es considerado un umbral crítico por el que los líderes mundiales habían acordado que el calentamiento mundial debía permanecer por debajo para evitar un empeoramiento de los impactos. Lo dramático del informe es que ya es poco lo que podemos hacer para evitar que esto suceda. En otras palabras, la tierra se está calentando más rápido que antes y la ventana se está cerrando de manera inevitable para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y evitar que la vida, tal como la conocemos, se transforme o se destruya.

La última pregunta que responden los científicos es aún más preocupante ¿Aún podemos hacer algo para revertir esta situación? La respuesta del IPCC es clara: ya no hay tiempo que perder. El Año Cero ha llegado. Si no se toman acciones urgentes y drásticas de manera inmediata, más temprano que tarde no habrá vuelta atrás.