Columnas

Prohibido prohibir

"Paradójicamente ese grafiti digno de ser seguido como el más sano y rebelde de las manos universitarias que clamaba por nuevos y más claros días, no podrá ser aplicado en estos momentos..."

Durante los levantamientos estudiantiles que conmovieron al mundo en el siglo pasado, en las paredes y muros del mundo universitario parisino se escribieron muy ingeniosos grafitis entre los cuales se destacaba aquel que decía: “Prohibido prohibir”. Una frase lacónica, indudablemente, a la necesidad de revelarse contra la tiranía, la intolerancia y el abuso.

Paradójicamente ese grafiti digno de ser seguido como el más sano y rebelde de las manos universitarias que clamaba por nuevos y más claros días, no podrá ser aplicado en estos momentos en nuestro país (y tampoco en otros países del mundo) ante el estado de cosas que estamos viviendo por culpa de la pandemia de COVID-19, que ha obligado al Gobierno nacional a aplicar nuevamente el estado de excepción, que tendrá una duración de un mes, en el que se disponen severas restricciones, con prohibiciones por supuesto ante el anuncio llegado desde el Reino Unido sobre la aparición de una nueva cepa del coronavirus, que si bien no es más letal que las anteriores sí tiene una más amplia y peligrosa capacidad de contagio. Se ha vuelto pues a aplicar el toque de queda por las noches, la ley seca, la limitación de movilidad en el tránsito, a más de otras medidas con las cuales no se tiraniza a la población sino que, por el contrario se trata de protegerla de esta “peste amarilla” que nos llegó desde China.

Y así, después de 2 días concluirá este año tan infortunado, que nos ha hecho perder tantos millones de dólares a más de los tantos seres humanos que perdieron la vida y los que tuvieron que ser sometidos a intensos tratamientos médicos. Y ha sido costumbre nacional que a las 12 de la noche del 31 de diciembre se incinere a los “años viejos”, que son las caricaturas de los 365 días que se han vivido, esta vez en medio de angustias, pobreza, enfermedad y desempleo. Pero otra de las severas prohibiciones es que la quema de tales peleles no se realice en calles y aceras, ya que el humo afecta a los pulmones y al corazón de quienes pueden estar afectados por la pandemia.

Habrá también que hacerse necesarias prohibiciones desde el comienzo de la campaña electora. Nada, pues de usar tribunas o de “una ventana en cada pueblo”, como decía Velasco Ibarra.