Columnas

“Solo cenizas quedarán...”

Voy a pedir que me vuelvan a poner en la frente la señal cenicienta de la cruz para no olvidar lo que debe ser inolvidable.

El texto del título es incompleto. El completo sería “Solo cenizas quedarán de todo lo que fue mi amor”, que forma parte de la letra completa de un famoso bolero que se cantaba por los tiempos anteriores de que aparecieran Lucho Gatica y Roberto Ledesma, y que interpretaron Ava Garza, Leo Marini y Elvira Ríos. Y viene a mi memoria la música romántica inventada en Cuba con motivo de que este texto mío aparece precisamente un Miércoles de Ceniza o sea con el inicio de la Cuaresma cristiana, es decir, cuarenta días antes de que inicie la Semana Santa o Crismal, que recuerda la Pasión de Cristo.

Y es que hablando de cenizas parece que a eso van a ser reducidas las malas o buenas intenciones de nuestras autoridades -nacionales y localistas- frente a la solución de problemas como, por ejemplo, de las grandes coimas de la famosa firma brasileña que compró a las principales autoridades de los países americanos para poder ganarse los contratos de millonarias obras estatales. Y el caso es que la buscada “lista de Odebrecht”, que permitía descubrir a los sobornados desde el país de Bolsonaro y Pelé, y que condujo a la cárcel a varios expresidentes americanos e incluso provocó el suicidio del peruano Alan García, en el Ecuador aún permanece en un absoluto misterio y hasta se dio el peregrino argumento de algún “investigador” de que no podía seguirse adelante con el proceso porque se requería de “traductores” para traducir lo ya traducido, es decir los nombres de los sospechosos coimados.

Y las cenizas siguen adelante. Porque, además, la investigación que con tanta sonoridad se llevaba a cabo para dar con los autores del crimen del general Gabela, que había denunciado la compra de los famosos helicópteros que por su mala calidad se fueron cayendo o dañando a pasos agigantados, con las insistentes y enérgicas denuncias de su viuda, también quedó en la nada. Y de ello casi nadie se acuerda.

¿Y el tranvía de Cuenca que debió inaugurarse hace largo tiempo? ¿Y quedará en cenizas la promesa del ferrocarril que uniría Daule con Manta? En fin, voy a pedir que me vuelvan a poner en la frente la señal cenicienta de la cruz para no olvidar lo que debe ser inolvidable.