Columnas

¡Paren la farra!

"Nuestro país no tiene las reservas, ni las posibilidades económicas de otros países para soportar por largo tiempo el aletargamiento de nuestra economía"

En Ecuador y en el mundo la pandemia no cesa. Así como el virus no se detiene, en Guayaquil y otras ciudades como Quito y Cuenca la farra continúa. No puede ser que las autoridades tengan que estar en continuas rondas y redadas para prevenir el incumplimiento de las normas.

Las redes sociales están llenas de videos y fotos, de eventos y farras donde el distanciamiento y cuidado brillan por la ausencia. Bailan, cantan y se abrazan olvidándose de los miles que han muerto por esta enfermedad. ¿Cómo pueden exigir a los ciudadanos de a pie, si las mismas autoridades, como las de Guayaquil, salen enfiestadas en las redes sin cumplir protocolo alguno?

No solo se trata de leyes, normas o protocolos, es imprescindible que prime la cultura y educación de los ecuatorianos para cumplirlas. Paremos la viveza criolla de buscar la trampa de la ley, para que a espaldas de la autoridades hagan lo que les venga en gana. Es hora de que entendamos que la propagación de la enfermedad la paramos con respeto y prevención, no con policías, militares, patrullas, motos y caballos.

Los cierres y restricciones tienen al sector turístico del país herido de muerte, con toda la infraestructura alrededor de él en serios aprietos. Las playas no se abren aún y con razón, puesto que las autoridades saben que en el momento en que lo hagan, los ciudadanos se lanzarán desaforadamente hacia ellas, aumentando el riesgo de un rebrote de la enfermedad en regiones que por ahora lucen bajo control.

Lastimosamente, debemos reconocer que no hay confianza en el proceder de la población; la falta de educación y cultura abre grietas gigantes en las medidas de prevención de la enfermedad.

Nuestro país no tiene las reservas, ni las posibilidades económicas de otros países para soportar por largo tiempo el aletargamiento de nuestra economía.

Tenemos que cuidarnos, necesitamos entender que los protocolos y normas son, por ahora, la única vacuna con la que contamos para prevenir el contagio de esta complicada enfermedad.

¡Paren la farra!