Indolentes con amplificador

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Indolentes con amplificador

Pero confío en que los medios escucharán a sus audiencias, y algún día dejaremos de darle espacio, relevancia y tiempo de atención a aquellos que no se informan...

Qué difícil se ha vuelto asumir la responsabilidad de informarse antes de decir cualquier cosa en televisión nacional o en radio. Hemos llegado a ser testigos de gente que, porque le caen mal las feministas, invalida décadas de luchas sociales y defiende lo indefendible.

Son los mismos que no entienden que este no es un tema de lucha de géneros, sino de derechos humanos.

Había mil preguntas que nos habrían permitido conocer más a Neisi Dajomes, pero Andrés Carrión no se preparó para la entrevista. Que a Alfaro le preguntó lo mismo, dirán algunos, pero debió darse cuenta del contexto. Su entrevistada no era una mujer que cocina o lava platos para ganarse la vida. Era una deportista afroecuatoriana en un país extremadamente peligroso para nosotras, con un machismo enraizado que pretende limitar nuestras actividades a los quehaceres domésticos.

Y qué otra muestra de ese machismo violento que los comentarios que hizo Andrés Pellacini en una radio. Primero, mandó a las feministas de pañuelos verdes a Afganistán a ser ametralladas, ignorando las raíces de un conflicto político que lleva casi 30 años, con el contexto de las pasadas violaciones a los derechos humanos de mujeres, hombres y niños. Luego, remató con su explicación grotesca de cómo las víctimas de violación la provocan. Una bofetada para las niñas violadas.

Él trata de llamar la atención cada vez que puede, no importa qué tenga que decir para hacerlo, no le interesa a quién ofende y mucho menos tiene la capacidad de responsabilizarse por sus actos. Es más, le importa poco el debate que existe a su alrededor. Tampoco se puede esperar nada de alguien que no se informa sobre lo que ocurre a casi 15 mil kilómetros de distancia y reduce la amenaza de los talibanes a un chiste que solo le parece gracioso a él.

Pero confío en que los medios escucharán a sus audiencias, y algún día dejaremos de darle espacio, relevancia y tiempo de atención a aquellos que no se informan más allá de sus odios y no quieren entender la importancia del contexto antes de abrir la boca.