Tarifa del bus urbano: por qué no debe calcularse como el precio de un restaurante
El debate por el alza del pasaje del transporte urbano exige revisar la metodología de cálculo. El servicio no puede valorarse como un restaurante

El alza del pasaje en Guayaquil a 45 y 50 centavos dependerá de que las cooperativas instalen aire acondicionado, wifi y sistemas tecnológicos de recaudo.
A propósito de la tarifa del pasaje del bus urbano intracantonal, actualmente los GAD municipales, metropolitanos, mancomunidades y consorcios, junto con los gremios del transporte urbano, buscan una metodología para determinar la nueva tarifa tras el alza del diésel. Conviene analizar este servicio comparándolo con otras actividades económicas.
Un restaurante y un bus no funcionan bajo la misma lógica
Tanto un restaurante como el transporte urbano requieren insumos, dependen de la demanda y cobran una tarifa. Sin embargo, su forma de operar es distinta. En un restaurante, el chef calcula el costo del menú considerando mano de obra, ingredientes y equipos. La suma de estos costos, dividida para el número promedio de comensales, determina el precio del almuerzo. Este método es adecuado para un servicio estático y puntual.
El tiempo, el factor que define el costo del transporte
En el transporte urbano, en cambio, el servicio es móvil y continuo. Para trasladar pasajeros de un punto A a un punto B se requiere un bus y el tiempo de uso de ese vehículo. Durante su operación, el bus recoge y deja pasajeros, completa el recorrido, espera, inicia el retorno y repite el ciclo.
Por ello, la tarifa no debería calcularse como si fuera el costo de un menú. La metodología correcta consiste en determinar el costo del bus por unidad de tiempo y multiplicarlo por la duración de cada operación. La suma de esos costos, dividida para el número promedio de usuarios transportados en el mismo período, determina la tarifa.
Guayaquil
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Un modelo tarifario acorde con la realidad operativa
El precio del almuerzo cambia cuando varían los costos de sus insumos. De igual manera, la tarifa del transporte cambia cuando se modifican los costos del bus —depreciación, financiamiento, mantenimiento, combustible y operadores— y también cuando cambia la duración de las operaciones, donde la velocidad de circulación resulta determinante.
En conclusión, no es correcto aplicar al transporte urbano la metodología de cálculo propia de un restaurante. Es necesario diseñar un modelo tarifario que incorpore el factor tiempo como elemento esencial.
Marco A. Zurita Ríos