La política se ha alejado cada vez más de la realidad de las personas
Mario Vargas Ochoa cuestiona la falta de respuestas frente al hambre y plantea políticas públicas para combatir la pobreza, el desempleo y la desigualdad

La inseguridad alimentaria está vinculada a factores como la pobreza, el desempleo, el acceso a alimentos y las condiciones de salud y educación.
Además de la inseguridad ciudadana que padecemos en Ecuador, la inseguridad alimentaria es un problema complejo relacionado con la pobreza, el desempleo, el aumento del precio de los alimentos, el deterioro de la salud y la educación y la falta de acceso a recursos básicos. Sin embargo, un factor fundamental es la falta de acción y priorización del Gobierno nacional.
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El hambre también es una forma de inseguridad
El hambre no es solo consecuencia de la falta de alimentos, sino también de la ausencia de políticas públicas eficaces para garantizar su acceso y distribución. Es inaceptable que en pleno siglo XXI y en un país rico en recursos naturales, cientos de miles de personas no tengan suficiente alimento para vivir dignamente.
Educación, salud y empleo para enfrentar la desigualdad
El Gobierno debe enfrentar las causas estructurales de la pobreza y desigualdad: mejorar la educación, fortalecer la salud, promover empleos dignos y garantizar igualdad de oportunidades. La administración pública debe responder a los problemas reales de los ecuatorianos.
Es inaceptable que una sola persona padezca hambre, y mucho más que cientos de miles la sufran. No podemos seguir mirando hacia otro lado mientras esta realidad se agrava. La política debe recuperar su contenido económico, social y ético y concentrarse en soluciones concretas.
Una respuesta urgente frente al hambre
Es momento de que todos los actores de la sociedad asuman su responsabilidad y abandonen la indiferencia. El hambre y la pobreza exigen atención inmediata, políticas efectivas y una respuesta urgente y contundente.
Mario Vargas Ochoa