Cartas de lectores

Réplica solicitada por asambleísta José Serrano

La provocación y grosería del lenguaje en la nota “Una ley no escrita: Serrano no se toca” trasciende lo “anti José Serrano”, que se manifiesta de forma explícita, para convertirse en una pieza antológica de mal periodismo propia de publicaciones de baja categoría. Lo peor es que ustedes lo saben pero, evidentemente, poco les importa. Acostumbrado como está el autor a verter en sus notas odio y mala fe, la animadversión personal que me profesa se deja ver sin disimulo, no solo en las adjetivaciones que me dedica, llamándome “conspirador”, “oscuro” e insinuando de forma repetida a lo largo y ancho del texto que soy un “sujeto” corrupto y criminal. Pero pregunto, ¿quizás no será hora de aceptar que ese estilo tocó fondo pues, evidentemente, tiene mucho que ver con las bajas y decrecientes cifras de lectoría que caracterizan a su medio? En lo personal creo que sí.

La gente está cansada de tener una prensa que se usa como tribuna de antipatías o rencores. Yo estoy convencido de que el verdadero periodismo puede expresar su posición u oposición ideológica de otra forma. Dejo constancia, una vez más, del ataque sistemático que desde tiempo atrás se ha reflejado en sus páginas contra mi persona, afectándome a mí, a mi familia y mi derecho a la honra y al buen nombre. Se trata de un típico caso de linchamiento mediático.

El artículo en mención vulnera principios constitucionales tales como la presunción de inocencia y da por hecho que soy culpable de las denuncias y demandas en curso, algunas disparatadas y sin fundamento, de las que he sido objeto, entre otros, por parte del abogado del líder de la banda criminal “los choneros”, alias Rasquiña; o de otro abogado de narcotraficantes a quienes combatí y encarcelé durante mi ejercicio como ministro del Interior; o de denuncias que son el resultado de patrañas tales como el caso Balda, que ya quedaron cerradas dada su ausencia total de sustento jurídico. Hasta un estudiante de primer año de periodismo se habría preguntado si yo no he contrademandado a esas personas o, a lo mejor, habría tenido la mínima decencia de preguntar mi versión porque, aunque ustedes lo hayan olvidado en el “periodismo” que practican, toda historia tiene dos partes y yo tengo derecho a que se conozca mi versión. Pero aunque para El Expreso dichas demandas o denuncias sean cosa juzgada, les recuerdo que las sentencias deben ser emitidas por los jueces competentes y no por medios de prensa interesados en atacar a personas para defender sus intereses particulares. Digan lo que quieran, pero esa nota es cualquier cosa menos periodismo. Cómo no recordar nuevamente por eso aquello que decía Ryszard Kapuscinski de que “para ser buen periodista hay que ser buena persona”, cita que ya había utilizado en otra comunicación y la reitero más allá de que estemos frente a un caso perdido.

Aunque mucho les pese, en efecto, he sido nombrado y voy a ejercer como Presidente de la Comisión de Justicia de la Asamblea Nacional, y más allá de ello, continuaré defendiéndome hasta mi último aliento de los ataques tanto de narcotraficantes y delincuentes de toda laya junto a sus abogados, así como de la mala prensa de este país.

José Serrano Salgado