Cartas de lectores

Peripecias de un paseo a Salinas

Por elemental sentido de caridad se socorre al herido, sea de cualquier raza, color o rango.

El sábado 9 de enero nos dirigimos a Salinas en busca de esparcimiento. Llegamos a la playa de Chipipe y comenzamos a ver las cosas como son. Incremento en precios de las sombrillas, limitación de los vendedores informales en la mañana que están los municipales; en la tarde, gran festín pues tras almorzar, los municipales se retiran a descansar y los informales a vender. En la mañana están prohibidas las bebidas alcohólicas. En este entorno, con un mar revuelto, tormentoso y un aguaje llegando, tuvimos la mala suerte de que a uno de los integrantes de nuestro paseo una ola lo revolcara, lo golpeara y cuando pudo salir, tenía la boca rota y nariz hinchada. Acudimos presurosos al hospital Militar de Salinas y comenzó el viacrucis. Pregunta de rigor al entrar en la emergencia: “¿es militar el herido?”. Respuesta: “No, es un ciudadano común”. “Lo sentimos mucho, no podemos atender a nadie que no sea militar, sin embargo, lo vamos a atender porque está herido. Pero deben comprar todo lo necesario para suturar porque aquí no hay nada. Y estábamos en la emergencia del hospital. Salimos a comprar desde anestesia, guantes, pastillas para el dolor y agujas para suturar, las cuales no hay en todo Salinas. Recorrimos todas las farmacias sin conseguirlas. Nos mandaron a las farmacias que están junto a los hospitales, que son las que tienen. Conseguimos una que no era de la medida solicitada por el médico, pero que sirvió para suturar la herida de 6 puntos. Hago este recuento para que sepamos en qué lugar estamos los ecuatoriano, que no somos militares: o es verdad que no tienen nada para atender una emergencia, o lo que es peor: no les da la gana de atender emergencias de ecuatorianos sin rango ni medalla. Espero que el director de este hospital recapacite. Que no vuelva a suceder que un ciudadano cualquiera llegue herido a la emergencia del Hospital Militar y no lo atiendan. Por elemental sentido de caridad se socorre al herido, sea de cualquier raza, color o rango.

Martha Valencia