La agenda siniestra
El debate sobre el ‘humanismo penal’ cuestiona si ciertas corrientes garantistas han debilitado la lucha contra la delincuencia y el Estado de derecho.

El equilibrio entre garantías y sanción del delito sigue siendo un tema clave en la justicia.
El “humanismo penal”: otra causa buenista corrompida.
El cacareado antídoto contra la ‘mano dura del Estado’ resultó peor que la enfermedad.
Cuestionamientos a reformas legales y discrecionalidad judicial
Esta corriente ‘garantista-progresista’ anuló el derecho y legalizó de facto la impunidad.
Redactar códigos, nuevas constituciones y cuerpos legales con ambigua ‘corrección política’ neomarxista, siembra y cultiva la discrecionalidad al no llamar al delito por su nombre, normalizando la delincuencia organizada.
Seguridad y Estado de derecho en el centro del debate
La reincidencia criminal y la politización judicial cunden gracias al ‘populismo punitivo’.
La agenda siniestra fue desnaturalizar el Estado de derecho y minar el pilar fundamental de la paz que es el castigo del mal.
La venda de la dama de la justicia se volvió su mordaza.
Paul Tapia Goya