Recordando los 118 años del ferrocarril ecuatoriano
El ferrocarril, símbolo de integración nacional, enfrenta el abandono y reabre el debate sobre su rehabilitación como patrimonio y motor turístico.

El tren ecuatoriano marcó una época de integración y desarrollo que hoy se busca recuperar.
Hablar del ferrocarril es hablar de una de las obras más trascendentales de la historia del Ecuador. El pasado 25 de junio se cumplieron 118 años de la llegada del tren a Chimbacalle, en Quito, para su inauguración. La visión del general Eloy Alfaro permitió unir la Costa y la Sierra, sentando las bases para profundas reformas económicas, sociales, culturales y políticas.
Guayaquil
Rieles del antiguo tranvía de Guayaquil reaparecen en la calle Pichincha
Juan Ponce Merchán
El legado de Eloy Alfaro y la integración nacional
El ferrocarril fortaleció la integración nacional, redujo el regionalismo, impulsó el comercio, facilitó el transporte de carga y promovió el turismo a través de uno de los recorridos más espectaculares del país, con cerca de 150 poblaciones, 74 túneles y 174 puentes.
Con el paso de los años, la falta de mantenimiento y de políticas sostenidas provocó su deterioro. Por ello es indispensable que el Gobierno impulse su rehabilitación con el apoyo de los GAD provinciales y municipales, especialmente de las provincias y cantones por donde pasó la vía férrea.
Recuperar el tren como patrimonio y motor turístico
Liquidar el ferrocarril no es la solución. Los ecuatorianos lo reconocemos como un patrimonio nacional que debe preservarse. Organizaciones como la Hermandad Ferroviaria del Ecuador y Espíritu y Patrimonio Ferroviario mantienen viva esta causa.
Con motivo del aniversario, el Comité Memoria del Ferrocarril Eloy Alfaro-Durán organizó diversas actividades conmemorativas. En una sesión solemne se entregaron reconocimientos a trabajadores, jubilados y homenajes póstumos a quienes dedicaron su vida al sistema ferroviario. También se presentó el documental Con alma ferroviaria en la Universidad de las Artes, donde extrabajadores compartieron sus experiencias y resaltaron el valor histórico y humano del tren.
Estas actividades, desarrolladas durante un mes bajo la coordinación del Ing. Arturo Atkinso Peñafiel, reafirmaron el deseo de miles de ecuatorianos: que el ferrocarril vuelva a recorrer el país, aunque sea por tramos, con planificación, seriedad, honor y dignidad.
Robespierre Rivas Ronquillo