Elecciones seccionales: la falta de liderazgo fortalece a los candidatos de alquiler
A pocos meses de las elecciones seccionales, crecen los cuestionamientos sobre la selección de candidatos y la necesidad de promover un voto responsable

La selección de candidatos vuelve a ser uno de los principales debates de cara a las elecciones.
Estamos a pocos meses de un nuevo proceso electoral. El 29 de noviembre se elegirán prefectos, alcaldes, concejales, vocales parroquiales y consejeros del CPCCS para el período 2027-2031. Como en cada elección, los movimientos políticos aceleran la búsqueda de candidatos, privilegiando a figuras conocidas sobre personas con trayectoria, militancia o compromiso con la organización que las auspicia. En muchos casos se recurre a candidatos prestados, de alquiler o que responden solo a intereses coyunturales. ¿Es esto democracia? Difícilmente. La democracia exige mayor responsabilidad y respeto hacia los electores.
Los candidatos de alquiler y la crisis de los partidos políticos
Muchos actores políticos priorizan sus aspiraciones personales antes que el servicio público. Sin embargo, también existen ciudadanos honestos, responsables y preparados que prefieren no participar por el desprestigio de la actividad política y las consecuencias que implica asumir un cargo. Los casos recientes de autoridades procesadas, encarceladas, prófugas o con órdenes de captura han debilitado la confianza ciudadana. A ello se suma el predominio de dirigentes que manejan partidos y movimientos como si fueran organizaciones de propiedad personal.
La falta de estructuras partidistas sólidas favorece la improvisación. En lugar de formar nuevos líderes, las organizaciones buscan personajes populares para competir en elecciones específicas. Y la proliferación de movimientos temporales dificulta la consolidación de partidos con identidad ideológica y capacidad para formar cuadros permanentes.
El desafío de recuperar la confianza en la política ecuatoriana
En las próximas elecciones participarán 61.848 candidatos, entre principales y suplentes, para los distintos cargos de elección popular. Esto exige un voto consciente y responsable. Los ciudadanos deben elegir personas con capacidad, experiencia, honestidad y vocación de servicio, evitando respaldar a quienes solo buscan satisfacer intereses personales o mantenerse en el poder. El futuro de la democracia depende, en gran medida, de la calidad de quienes elegimos y del criterio con el que ejercemos nuestro derecho al voto.
Robespierre Rivas Ronquillo