Cartas de lectores

La clase política al desnudo

La semana pasada quise felicitar al Sr. José Hernández por su artículo respecto a la Sra. Atamaint, que se libró de un juicio político. En su contenido el autor desnudaba y ponía de cuerpo entero a la clase política que nos gobierna, con complicidad y apoyo de casi todos los estamentos económicos y sociales, incluyendo a los dirigentes gremiales de trabajadores y dirigencia indígena. Esto que narra el articulista sobre lo ocurrido en la Asamblea es copia al carbón de lo que sucede en todas las instituciones que nos gobiernan o manejan la cosa pública y privada desde hace muchos años y que llegó a su más alto nivel con la era Correa. Hoy, luego de leer el segundo capítulo sobre la poderosa Sra. Atamaint, que va a dirigir el próximo proceso electoral, me siento doblemente en la obligación de felicitar y con mayúsculas a diario EXPRESO, por tener entre sus colaboradores a este caballero que, con nombres y apellidos de autores, cómplices y encubridores nos radiografía y demuestra que seguimos dominados por los intereses mezquinos, corruptos y perversos de las clases política, económica y gremial de los últimos 40 años. No tengo el honor de conocerlo; va para él una sincera felicitación. Tengo viejos y buenos amigos en ese prestigioso diario, que hacen crítica periodística honesta y de muy buena calidad, a muchos de los cuales, incluyendo a mi consuegro, que es uno de ellos, los he llamado a felicitar por sus magníficos artículos. Igual sucede con los reportajes sobre algunos de los problemas de nuestra ciudad. A propósito de este particular se anuncia que ya se prepara el Municipio a embarcarse en la construcción de un segundo tramo de la Aerovía. Será tan lesivo para la ciudad y para los guayaquileños como el de su primera parte, puesto que tendremos que pagar los $110 millones de los $125 de su costo, en beneficio del constructor y operador del servicio que solo invirtió $15 millones, pero que usufructuará por 30 años como concesionario del servicio... Qué buen negocio... Y aquí no ha pasado nada.

Dr. Jorge Luis Rojas Silva