Aerovía

  Cartas de lectores

Aerovía

Realizar la pequeña travesía sobre el río Guayas dentro de un cubículo de la Aerovía es una linda y magnifica experiencia para el niño, joven, adulto o anciano. Debo ponderar el eficaz servicio que recibe el usuario. El precio es barato al tomarlo como recreacional ($1,40 Ida y vuelta) pero al ser utilizado como transporte de uso cotidiano ya es carito. Se divisa desde esa altura el paisaje urbano e identificar lugares referentes de esta bella ciudad, harto conocidas por los guayaquileños, pero no por niños, personas de otras provincias o extranjeros. Todo es cuestión de colocar letreros o carteles, por supuesto sin afectar el bellísimo panorama o sea la estética visual del majestuoso Guayaquil con el encaje armonioso de su río. Y sin tratar de alarmar, quienes tienen a su cargo la seguridad de este sistema de transportación aérea deben tener en consideración que todo material que está expuesto a la intemperie sufre de fatiga y observando con cierto detenimiento conjeturamos que los cubículos no son los adecuados para la travesía del río, ya que estos aparatos tienen pequeñas rejillas dispuestas a unos 20 cm del piso a cada lado y en la parte superior cuenta con pequeñas ventanitas utilizadas como ventoleras, donde penetra un refrescante aire, y seguramente el agua de las lluvias empujadas por el viento. Esas aberturas son precisamente la causa de preocupación ya que de desprenderse un aparato irremediablemente, en décimas de segundos los cubículos se llenarían de agua por estar herméticamente cerrados, lo cual es lo correcto, pero las personas dentro de él no tienen escapatoria; si carecieran de estas rejillas, las personas quedan dentro con vida durante un tiempo para ser rescatados, dependiendo por supuesto de la pericia de los rescatistas.

César Antonio Jijón Sánchez