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Diario Expreso Ecuador

Los límites morales del mercado

El capitalismo venció al socialismo, pero la sociedad de mercado y el avance tecnológico crean dilemas éticos y resentimiento social que demandan correcciones

Más allá de la pobreza, el gran desafío del capitalismo moderno radica en frenar el resentimiento de quienes se sienten excluidos del sistema.

Más allá de la pobreza, el gran desafío del capitalismo moderno radica en frenar el resentimiento de quienes se sienten excluidos del sistema.Generada con IA

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Una realidad que no resiste discusión es que el capitalismo derrotó al socialismo como el sistema económico que permite una mejor solución de las necesidades económicas de una sociedad.

Como sistema, la existencia del mercado como rector de las decisiones individuales y colectivas es quizá el mayor invento de la civilización, pero, ¿es una solución perfecta? ¿Acaso el capitalismo nos ha permitido resolver todos los problemas de pobreza o desigualdad, si es que la desigualdad fuere un problema económico? Ciertamente no, y me temo que con el advenimiento de las nuevas tecnologías vamos a tener como sociedad que hacer más perfectible el modelo, o nos puede devolver a umbrales de formas de vida insostenibles. Hace unos años Michel Sandel escribió el libro ‘Lo que el dinero no puede comprar’, puntualizando aquellos conflictos éticos contemporáneos donde la economía de mercado se ha convertido en una sociedad de mercado. 

Sandel y la sociedad de mercado

Según Sandel, el mercado como invención del ser humano se ha transformado en el rector pleno de las más íntimas decisiones cotidianas, poniendo al ser humano de servido a servidor. Alguien puede adquirir una póliza de vida de un tercero, donde su beneficio constituye la pronta muerte de ese tercero. Alguien dirá que el tercero estará feliz de haber vendido el derecho de sus herederos para lograr una vida más placentera, mientras le dure. Imagino al beneficiario levantándose cada mañana esperando una buena noticia. No hablemos del mercado de órganos, y menos cuando somos quienes necesitamos un riñón saludable y tenemos en el banco el dinero para pagarlo, aunque tengamos 80 años, y alguien de 30 con dos niños pequeños lo requiere también, pero no tiene la plata. Es difícil una discusión racional sobre esto, pero en nuestro imaginario existen cosas, valores o situaciones que nos resistimos a que sean consideradas simplemente como parte de la oferta y la demanda.

Las tensiones sociales más intensas que viviremos en el futuro no vendrán de la pobreza extrema, vendrán del resentimiento social de quien crea que no tiene oportunidades en una sociedad de mercado.

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