No mires arriba, una sátira de Netflix a la sociedad actual

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No mires arriba, una sátira de Netflix a la sociedad actual

De diálogo punzante y atrevido, el filme pone sobre el tapete muchos  de los valores que rigen el mundo hoy en día.

No mires arriba
No mires arriba.Netflix

Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence), estudiante de Astronomía, y el doctor Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) descubren que el fin del mundo está cerca, pues una masa espacial pone en riesgo el futuro de la Tierra, de la humanidad.

Pero crear conciencia sobre el peligro que se avecina no es nada sencillo, por lo cual, a sugerencia del diario The New York Herald, aceptan figurar en un programa de entrevistas que dirige, frívolamente, una famosa periodista de televisión, Brie Evantee (Cate Blanchett), en el que más interesan los devaneos amorosos de la cantante de moda, Riley Bina (Ariana Grande), que la noticia catastrófica. Entonces se inicia una odisea para captar la atención necesaria.

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Llegan a la Casa Blanca y se encuentran con la presidenta Janie Orlean (Meryl Streep) y su hijo Jason (Jonah Hill), cuya vanidad y manejo de la política están al borde de la estupidez.

El amor interviene, al igual que la destrucción de un hogar. Kate, herida por la reacción de una sociedad equívoca, halla paz en su romance con Yule (Timothée Chalamet). Surge la codicia a través del jerarca de los teléfonos celulares, Peter Shewell (Mark Rylance), mientras el mundo ve que el cometa destructor va acercándose.

Una de las mejores sátiras políticas de la sociedad estadounidense (a la cual cada día nos acercamos) llega a Ecuador a través de Netflix, luego de exhibirse en determinadas salas de cine para lograr nominaciones máximas a los premios cinematográficos a iniciarse este mes.

Adam McKay, su director y guionista (junto a David Sirota), crea un diálogo punzante, ingenioso y nada repetitivo. Por ello las dos horas 18 minutos que dura el filme pasan sin sentirse. Es que cada frase u oración es un dardo hacia nuestra sociedad.

Es una ridiculización de los ‘talk shows’, cuya mezcla de ciencia con vacuidad, el uso de los memes, la promoción de los celulares, la codicia humana (que no tiene fronteras), la indiferencia de una sociedad embebida en sus lujos y ambiciones quedan expuestos en forma tan veraz que no hay forma de olvidarlos. Todos ellos quedarán grabados en la mente de los espectadores conscientes.

El diseño de producción es llamativo y refleja a la saciedad nuestro mundo actual. Nada de lo que aflora en No mires arriba tiene falsedad, aun en sus exageraciones. Las declaraciones de la ‘presidenta’ hablan de una clase ideológica venida a menos intelectualmente, en la que más vale la fachada que la inteligencia.

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En el campo de las actuaciones, surge una verdadera competencia. Cate Blanchett, como la periodista amoral, es brillante. Meryl Streep no puede estar mejor. Jennifer Lawrence, en un rol creado para ella, demuestra su talento. Leonardo DiCaprio es la viva imagen del científico no valorizado, que cae en las trampas de la vida pero tiene el valor suficiente para entender su existencia. Jonah Hill, otra vez, saca su talento. Y Mark Rylance es una serpiente cuya lengua tiene el veneno suficiente para corromper a un gobierno.

Este filme ingresará a la nómina de los próximos premios Óscar. Por ello, una sugerencia: véala. Olvide por unas horas los géneros que se exhiben hasta la saciedad.

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