Reorganización carcelaria
Clasificación de presos en Ecuador: así se dividirán por peligrosidad en las cárceles
Ecuador reorganizará su sistema carcelario con una clasificación por peligrosidad que dividirá a los presos en niveles alto, medio y bajo

Ecuador separará presos por peligrosidad desde 2026 para frenar violencia y control de bandas en cárceles
Lo que debes saber
- Ecuador separará presos por peligrosidad desde 2026 para frenar violencia y control de bandas en cárceles
- Nuevo reglamento define presos de alta, media y baja peligrosidad en centros penitenciarios del país
- Clasificación carcelaria permitirá traslados y regímenes distintos según riesgo y seguridad penitenciaria
Ecuador aplicará un nuevo sistema de clasificación de personas privadas de libertad que cambiará la forma en que se organiza la población carcelaria en todo el país.
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El modelo, incluido en el Reglamento del Sistema Nacional de Rehabilitación Social, establece que los presos serán separados y ubicados según su nivel de peligrosidad, situación jurídica y riesgo para la seguridad interna, con el objetivo de reducir la violencia, evitar el control criminal de pabellones y ordenar un sistema marcado por el hacinamiento y los motines.
El reglamento define una estructura basada en tres niveles de seguridad: máxima, media y mínima, tanto para los centros penitenciarios como para las etapas y pabellones dentro de cada cárcel. La clasificación ya no dependerá solo del tipo de delito, sino de un análisis integral que incluye antecedentes, conducta y riesgos internos y externos.
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Tres niveles de seguridad para separar a los internos
Las cárceles del país quedarán organizadas de la siguiente manera:
- Centros de máxima seguridad: destinados a personas privadas de libertad consideradas de alto riesgo, ya sea por liderazgo criminal, vínculos con delincuencia organizada, capacidad de generar violencia, riesgo de fuga o influencia sobre otros internos.
- Centros de media seguridad: albergarán a internos con riesgo intermedio, que no requieren controles extremos pero tampoco pueden convivir con población de bajo riesgo.
- Centros de mínima seguridad: acogerán a personas con baja peligrosidad, generalmente en fases avanzadas de cumplimiento de pena o con buen comportamiento penitenciario.
Esta clasificación se replicará dentro de cada prisión, donde los pabellones y celdas también serán segmentados por niveles de seguridad, evitando la mezcla indiscriminada que ha generado disputas y masacres en el pasado.
Criterios clave para definir la peligrosidad
El reglamento establece que la ubicación de cada preso se realizará tras una clasificación inicial, que luego podrá ser modificada mediante procesos de reclasificación o regresión. Entre los criterios obligatorios se incluyen:
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- Situación jurídica: procesados con prisión preventiva, sentenciados o personas bajo apremios.
- Antecedentes penales y conducta penitenciaria.
- Tipo de infracción: delitos comunes, delitos de tránsito o contravenciones.
- Nivel de riesgo: alto, medio o bajo, determinado por informes técnicos e inteligencia penitenciaria.
- Capacidad de influir negativamente en otros internos o en personal penitenciario.
- Riesgo para la seguridad interna o externa del centro.
Además, el sistema contempla separaciones especiales por edad, sexo o identidad de género, así como por condiciones de salud y doble vulnerabilidad, como enfermedades graves o discapacidad.
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Separación estricta para evitar control criminal
Uno de los ejes del nuevo modelo es impedir que internos de alta peligrosidad compartan espacios con población de menor riesgo. La norma autoriza separar de forma inmediata a personas privadas de libertad que:
- Manifiesten conductas violentas.
- Intenten liderar, adoctrinar o reclutar dentro de los centros.
- Pongan en riesgo la integridad de otros internos o del personal.
- Sean identificados como generadores de amenazas o actos de sabotaje.
Esta separación puede implicar traslados a otros centros, cambios de pabellón o el ingreso a regímenes más restrictivos, según el nivel de riesgo detectado.
Traslados según riesgo y seguridad
El reglamento refuerza el uso de los traslados administrativos como herramienta de control. Los presos podrán ser movidos de centro cuando se identifiquen riesgos de motín, liderazgo negativo, hacinamiento o necesidad de separar bandas rivales.
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En casos considerados críticos, los traslados podrán ejecutarse de forma urgente, con informes de inteligencia y apoyo policial o militar, especialmente cuando se trate de internos clasificados como de riesgo alto.
El sistema incorpora un régimen penitenciario especial dirigido exclusivamente a personas que representen una amenaza grave para la seguridad penitenciaria o la seguridad pública. Este régimen no se considera una sanción adicional, pero implica condiciones más estrictas de custodia, vigilancia y control, que serán detalladas en normativa secundaria.