La tragedia en Nepal no cesa: aumenta dramáticamente el número de muertos y desaparecidos
Más de 20.000 agentes buscan a 4.247 desaparecidos en Nepal, mientras aumenta el riesgo sanitario por la contaminación de ríos y fuentes de agua

Personal policial participa en el entierro masivo de víctimas de las inundaciones en Chitwan, Nepal.
La cifra de fallecidos por las inundaciones y deslizamientos que golpearon Nepal el miércoles 26 de agosto de 2026 ascendió a 903, mientras otras 4.247 personas permanecen desaparecidas, según el balance divulgado a las 09:00 del lunes 31 de agosto por la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de ese país.
La emergencia, originada por el colapso de una masa de hielo, rocas y sedimentos en el Himalaya, afectó principalmente los distritos de Rasuwa y Nuwakot, cerca de la frontera con el Tíbet, en China. La corriente avanzó por los ríos Bhote Koshi y Trishuli, arrasó comunidades y causó daños en carreteras, puentes, viviendas y proyectos hidroeléctricos.
El desastre también dejó 267 heridos. Cerca de 20.819 integrantes del Ejército, la Policía y la Fuerza de Policía Armada participan en las operaciones de búsqueda, rescate y distribución de ayuda.
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Agencia EFE
Más de 10.000 personas fueron rescatadas
Las autoridades informaron que 10.451 personas han sido rescatadas, entre ellas ciudadanos extranjeros que se encontraban en la región. Sin embargo, la cifra de desaparecidos aumentó a medida que se restablecieron las comunicaciones con poblaciones que permanecían aisladas.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce figuran 592 extranjeros y 933 trabajadores vinculados con proyectos hidroeléctricos. Los equipos concentran sus esfuerzos en varios túneles bloqueados por el lodo y los escombros, donde se teme que hayan quedado atrapados cientos de empleados.
Las labores se han complicado por la inestabilidad del terreno, las lluvias y el endurecimiento del lodo. Equipos técnicos de China e India se incorporaron a los trabajos para intentar abrir el acceso a los túneles mediante excavadoras y explosiones controladas.
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El desastre también golpeó al territorio chino
La avalancha alcanzó el puerto fronterizo de Gyirong, ubicado en la región autónoma del Tíbet. Las autoridades chinas reportaron 16 fallecidos y 546 desaparecidos, por lo que el balance conjunto de Nepal y China superaba los 900 muertos y se acercaba a los 4.800 desaparecidos.
El Ministerio de Recursos Naturales y la Administración Meteorológica de China emitieron una alerta amarilla por el riesgo de nuevos desastres geológicos en sectores del sur del Tíbet. En el sistema chino, integrado por cuatro niveles, el amarillo representa el tercer grado de advertencia, después del rojo y el naranja.
Las autoridades mantienen bajo vigilancia los lagos glaciares y una represa natural formada por la acumulación de lodo y rocas. Aunque el agua comenzó a circular y disminuyó el peligro de una ruptura repentina, las lluvias podrían provocar nuevos deslizamientos o crecidas.

Los supervivientes de las inundaciones regresan a sus hogares tras una crecida repentina en la aldea de Devighat, distrito de Nuwakot, Nepal, el 27 de agosto de 2026.
Contaminación del agua aumenta el riesgo sanitario
A la emergencia humanitaria se suma la posibilidad de una crisis sanitaria. Varias comunidades quedaron sin acceso regular a agua potable debido a la destrucción de las redes de distribución y la contaminación de ríos y otras fuentes de abastecimiento.
Las autoridades pidieron a la población no consumir peces u otros animales acuáticos recogidos en los cauces afectados. También recomendaron evitar el contacto con el agua contaminada y hervirla o purificarla antes de utilizarla.
Los ríos arrastraron lodo, productos químicos, residuos y restos humanos y animales, lo que incrementa el riesgo de enfermedades como cólera, disentería, fiebre tifoidea y hepatitis A y E. La falta de agua segura también dificulta las tareas de higiene en las comunidades incomunicadas.
Los cuerpos de víctimas que todavía no han sido identificadas fueron trasladados a 21 hospitales. Ante la saturación de las morgues, las autoridades comenzaron a tomar muestras de ADN antes de realizar entierros y solicitaron apoyo internacional con equipos forenses, sistemas de refrigeración y tecnología para la búsqueda.
Internacional
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Gabriela Alejandra Echeverria Vásquez
Un colapso glaciar desencadenó la inundación
Las investigaciones preliminares apuntan al desprendimiento de una gran masa de hielo en la cordillera del Himalaya. La caída generó una avalancha que incorporó rocas, sedimentos y agua mientras descendía por el valle, hasta convertirse en una corriente de gran velocidad.
El Servicio Geológico de Estados Unidos registró inicialmente un evento que fue interpretado como un sismo. Posteriormente, los análisis determinaron que la señal sísmica fue producida por el movimiento de hielo y escombros, y no por un terremoto que hubiera provocado la inundación.
El evento generado por el colapso alcanzó una magnitud equivalente a 5,2 y ocurrió cerca de la frontera entre Nepal y el Tíbet. Las imágenes satelitales y los registros sísmicos respaldan la hipótesis de una avalancha de hielo y rocas, aunque los científicos continúan analizando el mecanismo exacto del desastre.
¿Por qué esta región del Himalaya es tan vulnerable?
La frontera entre Nepal y el Tíbet reúne montañas de gran altura, campos de nieve, glaciares y pendientes pronunciadas e inestables. Los ríos que nacen en la meseta tibetana descienden rápidamente por valles estrechos antes de alcanzar las zonas pobladas de Nepal.
Estas características pueden provocar desastres en cadena. El desprendimiento de hielo puede movilizar rocas y sedimentos; los deslizamientos pueden bloquear temporalmente los ríos y formar represas naturales; y la posterior ruptura de esas barreras puede liberar una crecida destructiva.
Las lluvias del monzón aumentan la inestabilidad de las laderas y dificultan el trabajo de los rescatistas. Además, el calentamiento de la región del Himalaya representa un factor de riesgo para sus glaciares, pero todavía se requieren estudios específicos antes de atribuir este colapso directamente al cambio climático.
El desastre evidenció también la necesidad de mejorar el intercambio de información entre Nepal y China sobre el comportamiento de los glaciares, los niveles de los ríos y las amenazas que podrían avanzar de un país a otro. Mientras se investigan las causas, los operativos continúan y la cifra de víctimas permanece abierta.