Evacuación masiva
El temor a una nueva riada en Nepal desata el éxodo y complica las labores de rescate
Decenas de familias evacúan a toda prisa con sus animales, mientras rescatistas y parientes avanzan a contracorriente entre escombros y fango

Rescate de personas con un helicóptero del Ejército de Nepal en la aldea de Hatigauda, distrito de Nuwakot, tras la masiva riada.
Lo que debes saber
- Alerta por crecida: Una nueva crecida del río Bhote Koshi forzó la evacuación inmediata en la zona de Nuwakot.
- Colapso de la vía: El lodo y los desprendimientos redujeron la única carretera del valle a un carril de fango.
- Pueblos incomunicados: Las telecomunicaciones y vías secundarias están cortadas, imposibilitando contactar a las aldeas.
La única carretera del valle del Bhote Koshi quedó dividida este viernes 28 de agosto de 2026 entre dos urgencias opuestas tras una nueva alerta de crecida. Mientras decenas de familias descendían a toda prisa con sus pertenencias y ganado para poner a salvo lo que les queda, un puñado de pequeños utilitarios intentaba abrirse paso en sentido contrario con personas decididas a llegar a las aldeas aisladas para buscar a sus desaparecidos.
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En uno de los tramos más castigados por el lodo, un todoterreno cargado hasta el techo descendía lentamente con colchones, bidones, sacos de ropa y tres cabras atadas en la parte trasera. Desde las ventanillas, los ocupantes sacaban medio cuerpo agitando los brazos para frenar a los vehículos que todavía pretendían subir hacia el valle.
"¡No sigan, den la vuelta! ¡El río viene sucio y vuelve a crecer arriba!", gritaron.
Peligros en la vía de evacuación
- Crecida del río: Caudal en aumento con arrastre peligroso de fango, escombros y rocas.
- Rutas colapsadas: Desprendimientos de tierra que bloquean el paso y reducen la calzada.
- Congestión vehicular: Tráfico paralizado por el cruce de vehículos en direcciones opuestas.
"Hace dos días no tuvimos tiempo de reaccionar y el agua se llevó la mitad del pueblo. Hoy escuchamos el aviso de las aldeas de más arriba y metimos a los niños, lo poco que pudimos salvar y a los animales en el coche. Quienes tenemos la suerte de estar vivos y con la familia junta no nos vamos a quedar a esperar el segundo golpe", relató a EFE Pemba Sherpa, uno de los ocupantes, mientras hacía una breve parada en el arcén para ajustar las cuerdas de la carga antes de seguir el descenso.

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Avanzar hacia el peligro
A contracorriente de esa huida, los únicos que desafiaban las grietas del asfalto y el barro eran pequeños turismos procedentes de otros distritos, conducidos por vecinos que llevaban dos días sin noticias de sus allegados tras la caída de las líneas telefónicas y el corte de las vías secundarias.
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"Veníamos en el coche a buscar a mi cuñado, que sigue desaparecido, pero la Policía nos ha parado y la propia gente que baja nos pide que demos la vuelta" explicó Ramesh Khadka tras quedar encallado en un desvío de tierra.
"Entiendo que ellos huyan porque ya tienen a los suyos consigo, pero cuando tú no sabes si tu familia está viva o muerta, es imposible dar media vuelta y marcharte sin mirar", agregó.
Acciones de la emergencia militar
- Control del tráfico: Intervención en pasos estrechos para ordenar la salida de los civiles.
- Evacuación aérea: Traslados urgentes de personas mediante el uso de helicópteros.
- Entrega de ayuda: Reparto aéreo de víveres e insumos en las cotas más altas.
Ese cruce de trayectorias terminó congestionando los pasos estrechos donde los desprendimientos habían reducido la calzada a un solo carril de fango, obligando a los convoyes del Ejército y la Policía a frenar el paso para ordenar la salida de los civiles, mientras los helicópteros asumían los traslados urgentes y el reparto de víveres en las cotas más altas.
A lo largo del cauce, la jornada dejó el reflejo de dos realidades opuestas en la misma pista de montaña: la de quienes cargan todo en un vehículo para escapar del río y la de quienes se adentran hacia el peligro con la urgencia de encontrar a los suyos.