El caso Errejón o el feminismo por conveniencia
La caída en desgracia del otrora gurú de la izquierda española, demuestra que el cálculo político pesa más que cualquier doctrina

Por el escándalo en 2024, Íñigo Errejón dejó la política, frustrando una carrera en ascenso. Se ha mantenido alejado del foco público, excepto para defenderse ante la justicia.
En septiembre de 2021, el entonces político español Íñigo Errejón (Madrid, 1983) publicó su libro ‘Con todo. De los años veloces al futuro’, de la mano de la editorial Planeta.
En ese momento era diputado del Congreso de su país y se había consolidado como un referente de una nueva vertiente política que se identificaba con el electorado en temas como la crisis de vivienda, o la defensa de los derechos de migrantes, mujeres y población LGTBI+, en pleno resurgir de los movimientos ciudadanos ante los recortes en gasto social en España.
Se trata de un libro en el que reseñaba su experiencia en la política española hasta ese momento y la reivindicaba como herramienta para luchar “por vidas más justas y más felices”, como él propio Errejón plantea en la presentación del texto.
Como parte de ese derroche de buenas intenciones, las referencias al feminismo aparece a lo largo de sus casi 400 páginas.
“Mi madre me inculcó el amor por las novelas y una manera más calmada de habitar la vida para que la política no lo devorara todo, o, más bien, para que la política aterrizase más en la vida cotidiana, antes de que yo supiera que eso se llamaba feminismo”, dice cuando se refiere a los inicios de su vocación política.
También sostiene que el feminismo es el “movimiento igualitarista más importante de nuestro tiempo y (...) atraviesa las líneas de identificación partidista”; es el “movimiento social democratizador más potente de la historia reciente de España”; y que únicamente “el feminismo despliega ese lazo afectivo, esa alegría de juntarse, esa conciencia inmediata de ser comunidad”.
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Apenas tres años después, el 21 de octubre de 2024, la periodista Cristina Fallarás publicó el testimonio de una mujer que denunciaba haber sufrido maltrato por parte de “un político muy conocido de Madrid”. Aunque no acusó a nadie en particular, el apellido Errejón empezó a saltar en comentarios en redes y cuchicheos de sobremesa.
Hasta que el 24 del mismo mes, la actriz y presentadora Elisa Mouliaá lo confirmó en la red social X: “Hola, yo soy víctima de acoso sexual por parte de Íñigo Errejón y quiero denunciarlo”, lo que concretó a las pocas horas, al presentarse ante la Policía.
Además, la revelación derivó en que Errejón dimitiera de su escaño en la Legislatura ese mismo 24 de octubre y anunciara que abandonaba toda actividad política.

La actriz y presentadora Elisa Mouliaá denunció a Errejón por abuso sexual. Áhora él la contrademandó. Ambos procesos siguen su marcha.
Ajuste de cuentas
Se inició, entonces, un largo proceso judicial que no ha concluido aún, lleno de vaivenes, contraataques y detalles íntimos que han alimentado por igual las páginas de política y las de la prensa rosa.
El sector autoidentificado con la derecha fue pródigo en mofas y críticas a los movimientos de la alianza izquierdista que cobijaba a Errejón, que se vanagloriaban de defender una postura feminista.
Cuando aún Errejón estaba en la cima de la ola, había comentado en Twitter: “No hay denuncias falsas, hay una derecha fanática cuyo trabajo es criminalizar a las mujeres”, en relación a críticas a las denuncias de violencia de género. Esa declaración se convirtió en búmeran.
Cuatro días después de estallado el escándalo, el 29, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida (aún en funciones), en el pleno del Ayuntamiento, acusó a Rita Maestre, portavoz de Más Madrid (partido de Errejón), de estar al tanto de los abusos y encubrir al acusado.
Ella, para más inri, había sido pareja sentimental de Errejón.
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Y a María Reyes Maroto, portavoz del PSOE, el alcalde le dijo en ese mismo pleno: “Hay un depredador como se ha dicho desde Más Madrid y su marca, que ha sido encubierto durante un año, y ustedes, para no romper un gobierno de coalición, se callan”.
Acusaciones que repitió en enero de este año, al defenderse de los señalamientos de Maestre de proteger al alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, acusado de acoso laboral y sexual, en un escándalo que embarra al Partido Popular (PP).
“Yo no tengo ningún Íñigo Errejón en mi vida”, le lanzó el alcalde de Madrid a Maestre, tratando de hurgar en la herida. Aunque puede que en algún momento él tenga que cargar con un Móstoles.
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Rita Maestre, doblemente señalada
Una de las políticas más golpeadas con el escándalo de Errejón fue Rita Maestre, quien era su compañera en la agrupación política Más Madrid. Además ambos habían mantenido un noviazgo por varios años.
Según los testimonios que se difundieron, dos de los abusos de los que se acusa a Errejón se habrían cometido cuando todavía él y Maestre eran pareja.
En su defensa, ella sostuvo que desconocía que un “‘buen novio’ era a la vez un misógino que volvía a casa con normalidad tras agredir a una mujer de 20 años en un hotel”.

La política izquierdista Rita Maestre fue pareja de Íñigo Errejón.
Y acusó a Errejón de ser un manipulador. “Ni he sido parte ni tengo constancia de ningún encubrimiento de ninguna agresión ni acción violenta, porque no lo ha habido. Más bien me siento profundamente engañada”.
En febrero de este año, en declaraciones para Europa Press, Maestre, concejal del Ayuntamiento de la capital española, recordó el escándalo y aseguró que el caso arrastraba responsabilidades políticas, independientemente de que derive o no en sentencias en el ámbito penal.
Aquí “la incompatibilidad entre el cargo y las palabras tenía más que ver con la incoherencia política que con una cuestión judicial. Por eso desde el primer momento exigimos esa dimisión y así sucedió”, enfatizó.
¿Cómo va el caso en el 2026?
El escándalo Errejón ha tenido una serie de giros rocambolescos. Hubo incluso una segunda denuncia contra él, por una agresión sexual ocurrida en octubre de 2021, que fue finalmente archivada, debido a que la víctima no quiso exponerse públicamente.
Íñigo Errejón también interpuso una querella contra Elisa Mouliaá, acusándola de haberlo difamado. Resulta que ella en redes lo culpó de haber manipulado a unos testigos y antiguos amigos suyos para que testificaran a favor de él. Errejón lo negó e interpuso la demanda contra la actriz, en represalia.
Ambos procesos se mantienen activos actualmente.
Hay que destacar también que pese a que se conoció de los testimonios de varias mujeres de las que habría abusado Errejón, todas las demás lo hicieron de manera anónima.
Eso hizo que en febrero de 2026, Mouliaá retire la acusación contra el expolítico, aduciendo el desgaste emocional sufrido, al sentirse poco respaldada por las otras víctimas.
Sin embargo, a los pocos días cambió de opinión y decidió continuar con la querella en contra de Errejón. “Ahora sí que voy a ir hasta el final”, anunció la también presentadora.